A veces pienso si esta pasión de los galenos locales de querer cubrirse el ojete ante cada evento que el paciente les presenta no es otro de los grandes problemas de la medicina en este país. Y repito lo que he afirmado en posts anteriores, la concepción del sistema de salud canadiense, su idea, su alma matter es fabulosa: todos se atienden igual, en las mismas condiciones, sena ricos o pobres. Y funciona. A los ponchazos pero funciona. En el camino, aprendés lecciones que seguramente te sirvan para la próxima. Veamos…
Introducción
Como corolario de la operación de tiroides de Patricia, allá a ppios. de Octubre, este fin de semana tiene que internarse en el Hospital de London para lo que esperamos sea la última parte del tratamiento. Como preparación a ese tratamiento debía inyectarse ayer y hoy una droga que se expide, por supuesto, bajo receta y que sale como mil quinientos dólares… (Gracias a Dios por los beneficios!) Una vez recibida la droga había que salir a buscar quien la inyectara. Y ahí empieza la cosa… En lo que planeábamos iba a ser un día normal donde íbamos todos juntos a llevar al perro a su grooming, luego a dejar los hijos en la escuela, hacer la aplicación, volver, yo me iba al trabajo, después me escapaba cinco minutos para ir a buscar el perro y dejarlo en casa, Pato se encargaba de ir a buscar a Facundo a la escuela y listo… todos felices, no? No. Los invito a un viaje al mundo de las evasivas que destrozó nuestros nervios y nos dejó estupefactos.
Nudo
Hace unos días atrás, cuando voy a la farmacia a buscar la droga le pregunto a la farmacéutica, que era la primer persona que tenía a mano, donde tenía que ir Pato a hacerse la aplicación. Primera respuesta recibida: “Familly Doctor” Y como hace la gente que no tiene Familly Doctor? Segunda respuesta: Averigüe en las “Walk-In Clinics” a ver si hay una enfermera que pueda hacer la aplicación. OK. Sounds good.
Empezamos por nuestra amiga Atia entonces, que para algo le cobra al Estado Provincial por atendernos. Por supuesto, no se puede consultar por teléfono! Hay que agendar una cita e ir a verla para explicarle en persona. Va Patricia y le explica la situación, le hace entender la gravedad de la cosa y la importancia de aplicarse las inyecciones en los dos días anteriores a la internación en London. A lo que recibe un “Ahhh!! Noooo!! Yo no puedo hacer eso! Yo nunca aplique ese tipo de drogas! Nooo!! Mirá si sale mal! Esa es una droga muy cara! Vas a tener que ir a otro lado” Y donde mi querida Doctora? “Y… fijate con el endocrinólogo! Chau! Suerte!” Que raro Atia dejando en banda a alguien, no?
El Endocrinólogo, que atiende en la otra punta de la ciudad (nosotros vivimos en el NO de Waterloo y el tipo está en el SE de Kitchener) se ofrece amablemente a hacer las aplicaciones que, recordemos, debían ser si o si ayer y hoy. Y ayer por la mañana estuvimos ahí para un trámite que, todos suponíamos, no podía llevar más de quince minutos. Al ratito de estar esperando viene el Dr. y dice… “Pero esto está incompleto! Así no lo puedo aplicar! Tengo solamente el polvillo y me falta el líquido para disolverlo!” Chan! Caras de desesperación, miradas que se cruzan, nervios que comienzan a florecer “Pero dejame ver que podemos hacer” Viene la enfermera a los cinco minutos “Hacete una corrida hasta la farmacia de aquí a la vuelta, que yo hablé con el médico y te va a dar sin cargo la solución que necesitamos” Buenísimo! Salgo corriendo, llego a la farmacia, me dan el frasquito, me vuelvo a la clínica, viene el Doctor, se lo doy, vuelve el Doctor “Pero esto no me alcanza! Son solamente 0.7 ml y necesitamos por lo menos 1.2 para la aplicación de hoy!” Chan! Caras de desesperación, miradas que se cruzan, nervios que llegan a escala 6/10 rápidamente. “Pero esperá que voy a ver que puedo hacer!” Se va, vuelve a los cinco minutos. “El farmacéutico no tiene más! Y yo no tengo aquí en la clínica Y la que tengo no sirve por que vos sabes, esta es una droga muy cara y si nos equivocamos en algo no sirve y bueno, que yo no sé por que tu Family Doctor te mandó para acá, que esto lo podría haber hecho ella, y yo si no tenés el líquido no lo puedo hacer, así que te vas a tener que ir de vuelta a tu farmacia (que queda en mi barrio) y hablar con ellos para que te den una solución y sino vas a tener que hablar a London y cancelar todo y que ellos te lo solucionen!” Y me agrega “Lo que necesitás es esto” Agua Destilada! Chan! Tanto quilombo por una puta agua destilada? Chan! Caras de desesperación, miradas que se cruzan, nervios que llegan a escala 7/10.
Van siguiendo la historia, no? Alguien tiene que aplicar una inyección, la farmacia me manda al Familly Doctor, ella patea para el lado del Endocrinólogo que dice que no tiene agua destilada y me manda de vuelta a mi farmacia. Vamos bien? OK, sigamos entonces…
Volvemos desde el SE Kitchener a la farmacia en NW Waterloo. Encaro a la farmacéutica, le explico el problema, que yo compré ahí este medicamento que se lo tienen que aplicar si o si hoy y que no pueden por que dicen que es solamente el polvillo y le pido que por favor me venda agua destilada. Se entiende? Estoy hablando de Agua Destilada para una inyección! Nada del otro mundo creo! “Ahhhhhh!!! Nooooo! No tengo de eso!!! No me queda mas!!! Lo lamento!! Vas a tener que ir al Hospital… ahí te van a vender!” Son las 11:15, hay que ir a buscar al perro que está listo, Facundo sale de la Escuela 11:45! Chan! Caras de desesperación, miradas que se cruzan, nervios que llegan a escala 8/10. Agarramos al perro, vamos para el Hospital, dejo el auto estacionado donde me quede bien con Patricia y Martín y el perro adentro, voy a la farmacia, me mandan para otro lado dentro del Hospital, llego y escucho las palabras mágicas “Cuanto querés?” Emoción, lágrimas que corren por mis ojos, música de violines… Y saben cuanto pagué? 31 centavos por cada 10 ml!
Recapitulemos nuevamente: No podía darle la inyección a Patricia por que no había agua destilada que sale 31 centavos los 10 ml. Se entiende? Y todo le mundo pasándose la pelota y nosotros corriendo de un lado al otro hasta que el Hospital, nuevamente, como en le caso de mi trombosis, soluciona el problema.
Desenlace
Finalmente, Patricia pudo darse su inyección no sin antes pasar momentos de nerviosismo con el Dr. que parecía no estar muy seguro de lo que hacía…
De todo esto hemos aprendido que, la próxima vez, directamente empiezo por el Hospital y que a Rafaa Atia le voy a dedicar una linda queja con la Ontario Medical Association.
A veces te preguntás como puede ser que haya tantas complicaciones para cosas tan triviales, que como puede ser que nadie quiera hacer nada por miedo a meter la gamba y que prefieran dejarte solo como Adán el día de la madre.Te preguntás como puede ser que una inyección puede ser tanto quilombo. O capaz que hay una buena explicación y uno no la sabe.
Parece de no creer. Pero les juro que todo esto que cuento es verdad.