Carta a una verdadera amiga

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Querida amiga,

Como estas? Espero que muy bien.
Yo bien tratando de seguir adelante después de todo lo que he pasado en los últimos tiempos.
Me puso muy contenta verte en Buenos Aires, pensar que parece que fue ayer y ya pasaron 3 semanas, y ver que no importa donde cada una este (lejos o cerca) que no importa si nos vemos cada 5 dí­as dias o cada año y medio, nuestra amistad sigue intacta.
En este proceso de emigrar, muchas cosas aprendí­, algunas con un alto precio y otras no tanto.
Aprendi que hay un mundo enorme y desconocido allá afuera, aprendí­ que muchas veces uno le tiene tanto temor al cambio, que piensa y piensa tanto que termina sin hacer nada, aceptando las cosas, aun aquellas, que uno realmente no quiere o detesta.
Aprendí­ o reconfirme que si la amistad es sana y buena, dura, sino pasara como tanta gente que yo creia siempre iban a estar y me equivoque, a vos te habrá pasado también.
Aprendi que a veces hay que desafiar al destino, enfrentarlo un poco para poder cambiar las cosas.
Aprendí­ que toda la teorí­a sobre la inmigración queda corta a la hora de la realidad, que este es un proceso muy duro, y también muy gratificante. Supongo que como un volver a empezar.
Aprendi mas sobre la tolerancia, aunque esta es una caracterí­stica mí­a, aquí­ hay que ponerla en practica todos, absolutamente, todos los dí­as.
Aprendí­ que se puede vivir sin miedo, aprendí­ que como ciudadana, residente, no como mero habitante, tengo voz y voto siempre y cuando mi reclamo se haga dentro de los parámetros del respeto y el dialogo.
Aprendí­ a valorar mas el tiempo, el mio sobre todo.
Aprendi que en esta sociedad hay que aprender a “venderse”, no me malinterpretes me refiero al llamado marketing personal, al momento de buscar un trabajo.
Aprendí­ a separar a aquellas personas que me hacen bien de aquellas que me hacen mal.
Y sobre todo aprendí­ a valorar mas a personas como vos, que siempre me apoyaron, aun cuando no estuvieran del todo de acuerdo.
Yo se que no es lo mismo hablarnos por MSM, por teléfono o vernos por una camarita, que compartir nuestros cafecitos, pero aun así­ vos sabes que yo estoy aca para lo que necesites y vos estas ahí­ para mi, aunque sea para escucharme (pucha… si en estos tiempos hay tan poca gente que sabe escuchar a los otros).
Amiga, la próxima prometo irte a visitar con toda la familia.

Te mando un gran beso

Desde el Norte (ahora primaveral)
Tu amiga,

Patricia

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