Recorriendo la cadena sanitaria en Ontario (“Un Sábado como pocos”)

by Guillermo on October 25, 2010 · 6 comments

in La Salud en Canada

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Para hoy tenía otros planes. Quería contarles sobre algunas entradas y secciones del blog que les pueden ayudar con el famoso “dossier” (gracias por las respuestas del otro día!), quería hacer una extensa lista de bloggers a los que me gustaría que conozcan o hablar sobre otros temas… pero no. Lo voy a dejar para otro día.

Hoy les voy a contar sobre como pasé mi fin de semana. En particular, de como mi Sábado a la tarde comenzó en una farmacia algo después del mediodía… y terminó en la misma farmacia a eso de las 7 de la tarde. En el medio: clínica, paseo en ambulancia y hospital. Una joda como pocas!

Los invito…

Resulta que…

…teníamos planeado un Sábado muy interesante. Comenzábamos a la mañana con algunos pendientes y seguíamos a la tarde con una rápida pasada por Hull antes de encarar para Aylmer a cenar con mi compadre mexicano y su familia. Bueno, llegamos a terminar la primera mitad. La cena la vamos tener que dejar para otra noche.

Resulta que cuando llego a casa me pongo a trabajar en la compu mientras masticaba unas almendras, que hacían base hasta que Pato preparara el almuerzo. En eso, me agarra algo de tos, luego una picazón en la garganta (“caramba… me estará dando una gripe?” pensaba), al ratito comienza a picar el cuero cabelludo (“mmmhhh… esta sensación la conozco”) y los ojos picaban, mas tarde las piernas (“ayayayayyy”) y pasados algunos minutos la sensación se había transmitido también a las palmas de las manos.  ”Caray… algo me hizo mal. Quizás esa barrita de mantequilla de maní que comimos con Martín? Almendras comí mil veces y nunca me hicieron nada!” fue uno de los pensamientos camino al baño. Me miré al espejo y me di cuenta que no era joda. La cara casi deformada y un ojo completamente hinchado que me recordaba a Stallone en la última escena de la pelea con Apollo mientras gritaba “Adrian! Adrian!”

Primera Parada: La Farmacia (“Una inyección y a casa! ¿Qué más?”)

Cuando le cuento a Patri (“Flaca, me parece que algo me hizo mal!”) y me mira, se da cuenta ella también que la cosa venía seria. NO nos alertamos mucho, era cuestión de subirse al auto y manejar hasta la farmacia más cercana… En Buenos Aires por algo así te inyectaban un duodecadrón y casa! Que más? En media hora estamos de vuelta! Dejamos a Santiago cuidando a los chicos y salimos. Aterrizamos en la farmacia a cinco minutos de casa y la conversación con la farmacéutica duro tres minutos. En cuanto le contesté afirmativamente que estaba con algo de problemita para respirar me despachó a la Clínica de al lado. Hacia allí caminamos.

Segunda Parada: La Clínica (donde dos horas de espera pasaron a ser 10 minutos)

Así hicimos. Por suerte está todo en la misma Plaza, así que dejamos el auto en la farmacia y caminos los pocos metros hasta una clínica nueva que hicieron hace cosa de un año. Así desfigurado como estaba alcanzó con acercarme a la recepción y que la cara de la señorita cambiara de color (todavía me río por que mientras entrábamos Pato me decía “Exageralo!” como si hiciera falta!!)

Le cuento el caso a la chica, me toma los datos me dice que hay dos horas de espera y le digo que bueno… que otra no me queda! Y ahí se nota que a la chica algo le hizo click y me pregunta “Tenés dificultades para respirar?” Y… sí. Alcanzó con eso para que me diga que para mí la espera no existía  En menos de diez minutos estaba adentro y casi enseguida tenía un médico conmigo.  Un médico que se encargó de preguntarme todo, de anotar en su computadora, de tomarme la presión, de auscultarme, de preocuparse y de llamar a la otra doctora de turno para confirmar lo que tenía que hacer. Se nota que no quera decidir sola. La mano venía complicada. En el medio, nos mirábamos con Patricia diciéndonos “Pero aflojá y decidite a darme una inyección de una puta vez”!

“Bueno”, me dicen, “en estos casos el procedimiento es enviarte al Hospital. Te vamos a dar los cuidados preventivos necesarios y te mandamos allí.” Pero la cosa no era tan simple como agarrar el auto e irse al Hospital más cercano. “El protocolo indica que te vas en ambulancia. Ya llamamos al 911″ What?! 9-1-1? Epa! “Y mientras llega al ambulancia te vamos a dar un par de inyecciones”

Tercera: Un paseo en Ambulancia

Como yo soy un tipo al que le gusta contar cosas, no me podía perder un paseo en ambulancia, no?

El asunto es que a los pocos minutos llegan tres Paramédicos llenos de bolsos, instrumentos, camilla y decenas de preguntas para mí y las dos doctoras que me atendieron. En un momento me sentí en una película de Hollywood o una serie de TV. Rodeado de doctores, los Paramédicos haciendo sus cosas en esos uniformes azules llenos de escuditos. Peor cuando me paro y les digo “Pero puedo caminar, eh?” Claro, el gordo no quería salir de la Clínica en camilla a la vista del pueblo. Pero se la tuvo que morfar. Me acostaron, me ataron, me enchufaron no sé cuantos cables, me preguntaron cincuenta y dos veces como me sentía y como estaba mi respiración, me sacaron en la camilla a la vista aterrorizada de los pacientes que se estaban comiendo sus dos horas de espera y me subieron a una de esas grosas ambulancias que uno ve pasar siempre  a cien por hora con un montón de luces.

De ahí rumbo al Queensway Carleton Hospital, cerca de Bells Corners, a unos diez minutos de Kanata.

Pero… y los chicos? Y la cena con el compadre mexicano?! Bueno, Patricia se encargó de todo por teléfono. Por suerte pudimos encontrar a nuestra vecina y muy buena amiga Gabriela para que le diera una mano a Santi con los chicos. Con el compadre mexicano íbamos a tener que arreglar de vuelta para otro día! Una pena…

Cuarto: El Hospital

El paseo en ambulancia fue de película. Pero en serio, como en las películas, eh? Pero sin las luces. No era para tanto supongo!

En esos diez minutos entre la clínica y el Hospital me preguntaron ochenta veces como andaba de mi respiración, me volvieron a tomar la presión, a auscultar, a pedirme permiso (por octava vez) para levantarme la remera y mirarme la pancita. Llegamos al Hospital y me llevaron a lo que llaman “Ambulance Triage” Un área de “triage” especial para los que llegamos “sobre ruedas”  (“Triage” es la evaluación previa que se le hace a todos los que llegan a Emergencias para determinar la gravedad y el orden de atención)

Mención especial para los tres paramédicos (los dos “oficiales” y la chica estudiante del Algonquin College) que estuvieron sinmplemente sensacionales.

Lo que sigue es simple: me pasaron a un área de observación, me pasaron a una cama, los paramédicos se retiraron y un médico y una enfermera se encargaron de mí. Me dejaron en observación hasta las 5 y media de la tarde, con un canuto enchufado a la vena para darme más medicación. En ese tiempo, mi mujer estuvo al lado todo el tiempo, me dormí una siesta, nos preocupamos por la pobre señora que tenían que operar del codo y se quedaba a pasar la noche en el Hospital, nos reímos con el caso del viejito que se desconectó la sonda y se fue al baño sin avisarle a ninguna enfermera y dejando un chorrerío de sangre en el camino… y nos volvimos en taxi donde empezamos. La Farmacia.

Quinto: Vuelta a la farmacia (Al final no era para inyección nada más!)

El taxi nos dejó nuevamente en la farmacia donde habíamos dejado el auto y donde nuestra travesía de Sábado había comenzado. Volvimos a entrar a la farmacia para encontrarnos nuevamente con la misma farmacéutica del mediodía. Luego de algunos comentarios, la compra del Epipen y los remedios que me recetara el Médico en el Hospital, vuelta a casa.

Había sido suficiente para un Sábado que prometía ser muy diferente! Pero que sería de todo esto sin…

Las Lecciones Aprendidas en un Sábado inusual

Porque de todo hay que aprender, ¿no es así? Rápidamente se me ocurren…

  • Hay que tener el 911 más en cuenta. Uno no está acostumbrado a recurrir al 911, simplemente por que la percepción que tiene está más relacionada con otro tipo de casos quizás más graves que una simple reacción alérgica. Y ahí viene otra lección…
  • Una reacción alérgica nunca es algo simple. Ya hemos visto como en las escuelas se le da tanta bolilla a los chicos que necesitan Epipen y tienen alergias. Es algo que puede matarte de no ser tratado como corresponde.
  • La Farmacia no es la primer parada para cosas de cierta complejidad. Para un dolor de cabeza, una torcedura que necesite calor… puede ser.
  • La Clínica no está mal para comenzar, pero en casos como este, como me bien me dijeron los Paramédicos en la ambulancia, primero llamar al 911. Ellos van directo a tu casa y tienen las mismas cosas para atenderte que en una clínica (y después de haber visto la ambulancia pro dentro… puedo asegurarles que así es)
  • Podemos sufrir y podemos contarles las peores historias de tiempos de espera en el sistema de salud canadiense pero, como les he dicvhio muchas veces, nunca nadie lso va a dejar abandonados. El concepto de urgencia es bien entendido y no importa cuanta gente haya o que esté pasando, si tenés un problema grave, van a estar ahí para que no esperes. Tu vida está primero.

Supongo que desde ahora formo parte de la larga lista de alérgicos a “los manices” Por suerte, ya estoy mucho mejor. YA estoy saliendo en búsqueda de un alergista para hacerme un exámen completo… y mientras tanto, a alejarme de ciertas cosas.

Les paso la palabra a ustedes ahora! ¿Han tenido alguna historia de alergias complicadas? ¿Cómo les fue? ¿Que pueden aconsejar los demás con respecto a las alergias?

Terminé de leer, ¿Qué puedo hacer ahora?

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1 Ale Marge October 25, 2010 at 1:57 pm

Me alegro Guille que estés bien. Aquí las alergias a los maníes, almendras y nueces son gravísimas y por eso es una de las situaciones de urgencia prioritaria del 911 . Con el EPIPEN para todoa lados a partir de ahora!
Es cierto, yo tuve palpitaciones y dolor de pecho y me fui al hospiata (poco despiues de haber llegado a Sherbrooke) y entré derechito a la guardia sin espera y en observación por 4 horas, me sentí atendida. Creo que muchos debemos aprender que aquí que la prioridad no es por la cantidad de dinero que tengas sino por la gravedad del cuadro.

2 Marco-Luis October 25, 2010 at 2:18 pm

Estimado Guille,

Me alegra enormemente que hayas “vivido para contarlo”, realmente no quiero asustarlos ni nada parecido, pero las alergias matan.

Estos temas los conozco de primera mano, soy bombero voluntario (en 14 anos de servicio he viajado mas de una vez en ambulancia :) y mi prometida es alergica a una variedad de alimentos (incluidos los que afectaron a Guille), asi que no menosprecien el servicio de emergencia y llamen al 911 ante cualquier eventualidad.

Quizas en latinoamerica esta cultura del numero de emergencia no este tan decantada, ya que por estos lados los servicios de atencion de emergencia al ciudadano sencillamente no son tomados en serio ni por los mismos funcionarios que participan en ellos. (Me duele en el alma escribir esto, pero es asi!)

Un abrazo.

M-L

3 WilsonPc October 25, 2010 at 2:44 pm

Que bien!! que estes de regreso con tus lectores, una abrazo de bienvenida y las alergias son una cosa tremenda regularmente suceden por comer algunos alimentos que no caen bien al organismo pero dime cuando son picaduras de insectos (Abejas, avispas entre otros) a cosa mas loca, aqui en Colombia mas exactamente donde actualmente trabajo, he tenido algunos eventos que nos han puesto a correr con abulancia e incapacidades de 3-5 dias, un tema realmente complejo.

PD. Excelente!! como sacas enseñanzas positivas de este tipo de situaciones

4 Xavier October 25, 2010 at 2:54 pm

Guillermo, gracias por tu nota y que bueno que estés bien.
Estas son experiencias que demuestran que el sistema funciona. Lo horrible siempre es la espera.

Alguien una vez me dijo que la forma para no perder el tiempo una vez que vas al triage es decir que tienes un dolor en el pecho, para ellos es síntoma de ataque cardíaco y vas directo a que te atiendan y pues te saltas las interminables horas (hasta 20 horas he oido) esperando que te atiendan.

En tu caso, fué el síntoma de falta de respiración que los alertó e hizo que se movilizarán de esa manera.

Se que no fué una mentira, ni una exageración, pero en ocasiones el exagerar un poquito puede ayudar si uno desea ir en jet a que lo atiendan y no en mula.

Lo importnate de tú nota, más allá de la historia es que aprendamos a describir bien los síntomas, ya que pueden originar una alerta y una revisión más rápida.

5 Angelica October 27, 2010 at 4:43 pm

me encontre este articulo de las alergias esta interesante te lo comparto: http://www.freebreather.com/asthma/aafa_spanish/aafa_food_allergy.asp
saludos

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