Pobre… nuestra buena amiga Debbie, la mujer de la guardería a la que van Martín y Facundo, no gana para sustos.
El año pasado los sacó a sus hijos de la secundaria católica a la que iban hablando pestes de las cosas que pasaban allí: que drogas, que violencia, que los profesores, que esto, que lo otro, que que se yo! Los pobrecitos de sus dos grandulones parece que volvían horrorizados cada tarde de la escuela. Para cortar el tema por lo sano, para este año los anotó en la secundaria francófona de Kanata… A la que habían concurrido hacía un par de años atrás y a la que también habían dejado de ir en su momento… pero bueh! El asunto es que el viernes se despachó con una historia muy interesante…
El asunto es que no gana para sustos Debbie! Ni sus dos grandulones tampoco! A los pocos días de comenzadas las clases, los ponen en lock-down y les entra la policía con equipo de SWAT y todo por una denuncia de arma de fuego. El otro día, mientras charlaba con ella y preparaba a los chicos para irnos entra el hijo mas grande quejándose de que en las clases de inglés no puede escuchar nada, que es un despelote, que los compañeros hacen mucho lío. Se nota que Debbie notó mi cara de atención a la conversación y me cuenta como para ponerme al tanto…
Parece que en la clase hay muchos “african american” según les llama ella (¿serán “african canadian” en este caso?) a los que les importa muy poco la escuela y que se la pasan armando lío en el aula. Parece ser que estos chiquillos, todos en sus 16 años o más, son en su mayoría provenientes de países de África, Haití y otros lugares de donde viene gente de color que habla francés como primera lengua (recuerden que hablamos de una escuela francófona en Ontario, ok?) y parece ser, y aquí viene lo mejor del relato que me hacían Debbie y su hijo, que muchos de estos chicos viven solos o con sus hermanos… sus padres se han vuelto a su país de origen.
Me llama la atención que chicos de secundario vivan solos pero me recuerda Debbie que a los 16 en Ontario ya sos mayor de edad, podrías trabajar si querés y, claro está, podés vivir de la Ayuda Social y de los tickets de comida del Food Bank y demás. O sea, estos pibes parece ser que viven o solos o con hermanos mayores, no trabajan, estudian (es un decir… van a la escuela nomás parece) y viven de la Asistencia Social. Parece ser que, para peor, gran parte de ese dinero de la asistencia social se termina yendo en drogas o jodas por el estilo y que no sería raro que muchos de estos pibes participen de pandillas o gangs.
No sé cuanto ponerle de exageración y cuanto de verídico al cuentito de “los african american que no dejan al hijo de Debbie participar de la clase de inglés”, pero no me extrañaría que haya un alto componente de verdad. Lo único que no me cierra es que hacen esos chicos solos aquí y por que los padres se volverían a su país de origen… Tendría que indagar un poco más sobre esto.
¿Alguien escucho historias similares a esta alguna vez?
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