El Ave Extraordinaria

by Guillermo on November 23, 2009 · 6 comments

in Vivir en Canada

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El otro día se me cruzaban pensamientos…

Pensaba en aquellos que no pudieron encontrar la felicidad y se sintieron en una jaula de oro, pensaba en cual era esa fábula que hablaba de un pájaro en una jaula de oro y, buscando, me encontré con otra fábula llamada “El Ave Extraordinaria”.

Hoy los invito a leer, escuchar y reflexionar. Los invito a ponerse un poco del lado de aquel que en su búsqueda de la felicidad sintió que Canadá no era el lugar apropiado. Los invito a reflexionar sobre la confusión entre la jaula de oro y el verdadero sentimiento de libertad y felicidad.

Si prestan atención, quizás vean que todo cuadra a la perfección para explicar el “audio-post” de hoy…

Canadá y la incansable búsqueda de la felicidad

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EL AVE EXTRAORDINARIA
LEONARDO DA VINCI

Hace mucho tiempo, un viajero recorrió medio mundo en busca del ave extraordinaria.

Aseguraban los sabios que lucía el plumaje más blanco que se pudiera imaginar.
Decían además que sus plumas parecían irradiar luz, y que era tal su luminosidad que nunca nadie había visto su sombra.

¿Dónde encontrarla? Lo ignoraban. Desconocían hasta su nombre.
El viajero recorrió el bosque, la costa, la montaña.

Un día, junto al lago, distinguió un ave inmaculadamente blanca.
Se acercó con sigilo, pero ella sintió su presencia y levantó vuelo.

Su sombra voladora se dibujó sobre las aguas del lago.
“Es sólo un cisne” se dijo entonces el viajero, recordando que el ave extraordinaria no tenía sombra.

Algún tiempo después, en el jardín de un palacio, vio un ave bellísima.
Estaba en una gran jaula de oro y su plumaje resplandecía en el sol.

El guardián del jardín adivinó lo que pensaba y le advirtió:
-Es sólo un faisán blanco, no es lo que buscas.

El viajero incansable recorrió muchas tierras, países, continentes…

Llegó hasta el Asia y allí, en un pueblo, conoció a un anciano que dijo saber dónde se encontraba el ave extraordinaria.

Juntos escalaron una montaña.
Cerca de la cumbre, vieron al gran pájaro incomparable.
Sus plumas, esplendorosamente blancas, irradiaban una luz sin igual.

-Se llama Lumerpa -dijo el anciano-. Cuando muere, la luz de su plumaje no se apaga. Y si alguien le quita entonces una pluma, ésta pierde al momento su blancura y su brillo.

Allí terminó la búsqueda.
El viajero volvió a su tierra, feliz, como si una parte de aquel resplandor lo iluminara por dentro.
Y aseguró que el plumaje de Lumerpa era como la fama bien ganada y el buen nombre y honor…

…que no pueden quitarse a quien los posee y que siguen brillando aún después de la muerte.

Fuente: bibliotecasvirtuales.com

Podríamos pedirle permiso al Don DaVinci por unos minutos e imaginarnos a Lumerpa como ese lugar incomparable al que queremos venir a vivir. El lugar donde podamos decir “Basta! Encontré la felicidad y aquí me quedo!”

Creoq ue todos buscamos a Lumerpa de alguna manera u otra… vos ya la encontraste?

Terminé de leer, ¿Qué puedo hacer ahora?

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