Algunos se comprometen, otros se enamoran. Unos se separan, otros se casan para siempre. Algunos deciden olvidarse de la primera y pensar que nunca existió. Otros, creen que si no funciona es válido separarse. Los más románticos deciden darle siempre otra oportunidad , los más realistas deciden hacer la valija cuando el amor ya terminó.
Sea como sea, a veces da la impresión que entre la inmi9rgación y el matrimonio hay mas semejanzas que las que uno se hubiera imaginado!
Vos… en que etapa de tu “matrimonio migratorio” estás?
7 eventos que hacen que tu inmigración pueda parecer un matrimonio
Se me ocurren, en una nueva lista antojadiza y desordenada, cosas como estas… (las lectoras y lectores sabrán disculpar mi punto de vista “hetero-masculino” y sabrán convertir la lectura hacia el género que les corresponda)
- Esa joven seductora que habla en otro idioma… La casa de la vieja, la madre patria, ya no es cómoda. Llega un momento de nuestra vida que estamos tan hartos de sus cosas sin sentido, de sus desatinos… que decidimos que es el momento de nuestra partida… y comenzamos a buscar una novia que nos haga un lugarcito en “su nido” Es ahí cuando empiezan a aparecer esas jóvenes seductoras que hablan otro idioma. La loca francesa, la conservadora anglófona… a veces hasta “esa tía con acento simpático” nos podría seducir.
- El enamoramiento a la distancia. Ella nos dice que sí, que nos espera, que nos tomemos nuestro tiempo para aprender su idioma y saber más sobre ella… Total, ella va a estar ahí y nos promete esperarnos con las piernas brazo abiertos. Ah! Que “bessshhhesssa” la dama que nos espera!
- El terrible onanismo del voyeurista. La dama que nos ha prometido su amor nos deja que la espiemos. La intensidad de los sentimientos crece a medida que el tiempo pasa y no soportamos más el ardor… “Es tan bella desde aquí! Mira esas fotos! Y mira todo lo lindo que cuentan los que ya se han sometido a sus encantos fotos y tienen la suerte de estar en su seno! Todo es más lindo que lo que tengo aquí!”
- La Boda y ese amor tan perfecto. Cuando por fin nos casamos (visas de por medio), llegamos nos encontramos sumidos en una luna de miel tan ideal, en un enamoramiento tan perfecto, que no nos permitimos (ni les permitimos a otros) emitir palabra alguna sobre nuestra nueva mujer. “Pero mira que no es tan perfecta”, “Ojo que yo ya he estado con ella y….” Nada cabe! No atentes contra mi y mi mujer! Vete Satanás!
- El asentamiento, la rutina y el descubrimiento mutuo. Cuando el ardor ya se pasó y las primeras calenturas dan paso a los pequeños vistazos de realidad… es cuando notamos que la rutina del matrimonio comienza a apoderarse de nosotros. De a poco, vamos descubriendo, no sin perder el amor, las verdaderas formas de nuestra amada, sus costumbres, sus maneras y cuanto de sus promesas se convierten o no en realidad.
- Ese amor que no se apaga y sigue para siempre. Puede ser una de las posibilidades, no? Cómo no?! Nos hemos dado cuenta que realmente era la mujer que buscábamos, que nos queremos quedar para siempre con ella, hasta que la muerte nos separe… y punto. No hay mucho mas que decir.
- Los desencantos y los rompimientos… Que no era así. Que me habías prometido otra cosa. Que al final yo pensé que éramos le uno para el otro… Y bueno. No siempre tiene por que caminar la cosa, no? Hay veces en que los matrimonios no funcionan como se esperan y es mejor que uno de los dos se haga la valija y se mude. Gracias por todo, que tengas suerte, me voy con otra. Después de todo, nadie se juró amor eterno!




Muy buenas semejanzas, para reflexionar. Y la convivencia antes del matrimonio? Yo creo que me encuentro en la etapa de total enamoramiento, sin matrimonio, pero a veces quedándome a dormir en su casa como para conocerla de a poquito y cada vez más (leyendo y averiguando mucho).
Besos!
La 5
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