Ah! La sociedad multicultural canadiense! Que cosa tan hermosa! Que lección de vida y tolerancia! El multiculturalismo, que esencialmente es cuando chinos, musulmanes y africanos se toman todos el mismo omnibus para ir al trabajo, es la palabra a la que mas se le saca el jugo en este país. Sea para promocionarlo, para defenestrarlo, para justificarlo… “multiculturalidad” es la palabra.
Para muchos de nosotros, que venimos de lugares que pensamos quizás menos multiculturales (seguramente por que no tenemos musulmanes, chinos y africanos que se tomen el colectivo juntos) todo ese crisol de razas, colores, olores y demás es una verdadera sorpresa y hasta una cosa simpática… hasta que nos damos cuenta que la multiculturalidad estaba más cerca de lo que siempre pensamos.
Todo mezcludo…
Cuando recién llegamos, muchos de nosotros intentamos buscar “calor” en ranchos conocidos. Esos ranchos, calro estás, generalmente pertenecen a aquellos que vienen de nuestro mismo país. Sea por que los conocemos de las reuniones en Medellín, Santiago o Buenos Aires. Sea por que hemos estado en contacto con ellos desde los foros y listas de Internet. Sea porque es pariente o amigo o por que nos lo han recomendado.
Es a raíz de esos contactos que comenzamos a toparnos “con el otro multiculturalismo” El de esa gente que viene de nuestro país y representa todas esas diferencias y matices que también vivíamos allá. Nos encontramos “aquí” con que la vida de inmigrante nos hará interactuar con personas y personajes con los que “allá” nunca nos hubiéramos cruzado. A veces por acción, otras por omisión.
“El otro multiculturalismo” también nos hace aprender que dentro de nuestro mismo país existen costumbres impensadas, formas de pensar increíbles y personajes que solo conocíamos por cuentos. “El otro multiculturalismo” nos obliga a reflexionar seriamente acerca de cosas que estando “allá” dábamos por sentadas y que no eran tan así. “El otro multiculturalismo” nos da la oportunidad de conocer gente que, estando “allá” jamás hubiéramos tenido oportunidad de conocer.
“El otro multiculturalismo”, también, nos deja aprender que el simple y fortuito hecho de ser todos del mismo país no es sinónimo de nada, ni nos obliga a nada, ni nos hace inmediatamente amigos o compinches.
Cosas que se aprenden con el tiempo
Quien lea este blog desde hace tiempo se dará cuenta de un cambio de postura. Y es cierto… el tiempo nos hace repensar y tomar diferentes posiciones ante las mismas cosas. Algunos le llaman madurar, otros le dicen cambiar de opinión… que se yo.
Es que yo era de aquellos que pensaba que “el origen te obligaba”. Me siento medio pelotudo, debo ser sincero. El tiempo me ha enseñado que no hay por qué. Si “allá” nunca hubiera sido amigo tuyo por el motivo que sea… Qué debiera hacer que aquí sí lo deba ser? Qué cambió? Qué nos hace diferentes? Nada, mi viejo… nada.
Lamentablemente (o no!) son cosas que se aprende con el tiempo. Son experiencias nuevas con las que uno debe lidiar y para las que quizás no tenga respuesta en un primer instante. O tenga la respuesta menos adecuada… hasta que el tiempo pasa y se puede finalmente, sacar una conclusión y una posición al respecto.
So…?
“Entonces Ziegler.. que querés decir con todo esto? Bueno, simplemente que…
- Existe otro multiculturalismo que quizás no habías tenido en cuenta antes de llegar
- Al que debés prestarle la misma atención que al que ya sabías que ibas a encontrar
- Que muchas veces tener la misma bandera no implica tener las mismas afinidades
- Pero que muchas otras veces vale la pena darle una oportunidad por que lo que se encuentre puede ser más valioso de lo que pensabas
Sólo eso.
Y vos? Qué aprendiste de “el otro multiculturalismo”?



Más allá de que uno se haga amigo o no de gente diferente, que quizás en nuestros países no hubiésemos conocido, o en caso de conocerlos no se creara una amistad, creo que en un principio casi todos debemos tener la idea de que cualquier compatriota, estando fuera, será nuestro amigo.
Y no es tan loco, me parece. A mi entender es simplemente un mecanismo de defensa, por así decirlo; un intento de sentirse parte de un grupo, de minimizar un poco el gran desarraigo que significa todo el proceso de emigración.
Aunque sin dudas con el tiempo uno se va adaptando y analizándolo friamente no tiene mucho sentido. ¿No les parece?
No. Definitivamente no. Por default, cualquier compatriota no es mi amigo.
Sin dudas no, pero estás hablando desde tu posición con años de vivir allá. Yo me refiero más bien a alguien a punto de emigrar o recién llegado.
Yendo al extremo, ¿me vas a decir que en tu larga lista de WTF no tenés varios que se hayan quejado de tal o cual cosa, alegando que deberías apoyarlos / ayudarlos, etc, sólo por ser compatriota?
Yo mismo fui uno de esos.
Tanto aca como alla siempre crei que la amistad tiene que ver con una cuestion de piel, no doy por sentado que alguien por ser de mi mismo pais sea mi amigo o pueda llevarse bien conmigo. Es mas las experiencias que he tenido con gente de mi pais no han sido muy buenas, con unos porque yo no les puedo ayudar como querian y otros porque no les pedi ayuda, que se yo. Hasta ahora mejor me llevo con los colombianos, peruanos, filipinos y brasileros, que con los argentinos. Tambien creo que influye mucho el hecho de vivir en Toronto donde hasta ahora no he encontrado muchos compatriotas. Igual les enseño a tomar mate a todo el mundo.
Donde vivo hay muchos argentinos, pero no por eso somos amigos de todos, de algunos no nos hubieramos hecho amigos alla y tampoco lo hicimos aca y como vos decís nadie está obligado. Ahora el hecho de darle una mano al que recién llega nosotros lo hacemos de corazón por una cuestión de haber pasado por lo mismo pero una cosa es eso y otra la amistad. En Buenos Aires no habíamos tenido la oportunidad de conocer familias uruguayas y si embargo aquí nos hemos hecho mas amigos que con otras familias argentinas por afinidad o por un modo parecido de ver la vida
Very interesting.
I learned a lot I guess about many cultures I wasn’t familiar with, among them South-Eastern Asians and Indians. Some parts of Africa too since they are quite a lot of people from Somalia, for example, in Ottawa.
I realized that the people we call “immigrants” in France are actually very French because most of them have been there for a long time even though they are still seen as “immigrants” by many. In Canada, newcomers are actually “fresh off the plane” and don’t necessarily speak the language!
I believe in multiculturalism but I also believe in a common identity.
Lo sentimos. Los comentarios en esta entrada ya fueron cerrados!