El lunes por la mañana, una amiga de la casa me envía el enlace a una nota del Diario La Nación de Buenos Aires. La nota, llamada “El exilio, tan duro como de lo que se huye“, se hace eco de un estudio realizado por una socióloga de nombre Susana Novick que escribió un libro llamado “Norte-Sur, estudios sobre la emigración de argentinos” (enlace a Amazon.com)
Pero la sorpresa no está en esa nota (que pueden leer en este enlace), sino en otra nota relacionada con esta llamada “En EE.UU. y Canadá, las experiencias más positivas. Los emigrados destacan las oportunidades” En esa pequeña nota que acompaña a la principal, se da cuenta de unas tres o cuatro experiencias de argentinos radicados en USA y Canadá. Entre ellos, está este testimonio que transcribo directamente (las negritas son mías)…
Guido Calderini tiene 18 años y hace cuatro años y medio que llegó a Quebec, Canadá. “Decidimos irnos del país luego de que mi padre perdió su trabajo. Aquí, la educación y la salud son cubiertas en un ciento por ciento o más, ya que devuelven más de 4000 dólares en impuestos a cada familia cuyos hijos estudian o hacen deportes”, afirma el joven.
En el último verano, Guido trabajó como profesor en una colonia. “Eso me permitió pagar un viaje a Europa de dos meses y me sobró para las salidas durante el año. Acá, la gente es, dentro de todo, vaga y vive bien sin dar más de su 60%“, concluye.
Me tomo el trabajo de destacar su última frase nuevamente…
Acá, la gente es, dentro de todo, vaga y vive bien sin dar más de su 60%.
No puedo negarlo… La declaración de Guido, a quien no conozco (tengo entendido que su familia se mudó de Sherbrooke a Gatineau no hace mucho y que son gente de muy bajo perfil), me pareció de una honestidad “quasi brutal” … pero tiene 18 años… “Quién no era frontal a los 18, Guille?” me dice un amigo… Y tiene razón! Nos comíamos el mundo a esa edad! Además este chico trabajó un verano, se fue a Europa y encima le sobró dinero! A los 18! Hubiera podido hacer eso en Argentina? Ni loco! Inimaginable para un pibe que trabajo un verano!
Pero… Es cierto lo que dice Guido? Se puede vivir bien y trabajar a media máquina? Los quebecos son vagos?
Yo no sé si los quebecos son vagos… Lo que sí sé es que aquí existe lo que se llama “work-life balanace”: EL BALANCE ENTRE LA VIDA PROFESIONAL Y LA VIDA PERSONAL. Y eso es algo que allá no teníamos. Allá trabajábamos de sol a sol por dos mangos, con el dedo del empleador en el c…, que nos pagaba cuando quería y como quería y ni siquiera podíamos quejarnos so-pena de ser despedidos… o, como alguna vez me pasó, que me sugirieran amablemente que me busque otro lugar por que allí no me darían aumento.
Hemos llegado a estas tierras con un sentido de la urgencia diferente al de nuestros pares canadienses. Nuestro “es para ayer” es muy diferente al de ellos. Aquí las horas extras no son tu vida normal, son un recurso extraordinario. Los empleadores (por lo general) suelen tener en cuenta nuestra vida fuera de la oficina como parte de un rendimiento óptimo dentro de ella.
Así las cosas, si comparamos como trabajábamos allá con como se trabaja aquí en algunas oficinas privadas y de Gobierno… es muy posible que a alguno le quede la sensación de que son vagos. Pero con vagos no se construye un país como este. Se destruye un país como el que dejamos.
Pic “Steam Engine” by MarilynJane




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