Había algo que extrañaba de Waterloo, y era ese fabuloso estanque que teníamos a pocos metros de la casa. Impagable! Salir a caminar unos minutos alrededor del estanque era una excelente manera de desenchufarse y tomar algo de contacto con la naturaleza.
Ahora tenemos la suerte de haber recuperado eso. A poco mas de 100 metros tenemos otro estanque, algo más grande que el de Waterloo que me permite casi todas las mañanas y las tardes salir a darle la vuelta al perro, como excusa para tener mis 15 minutos de gloria.
Sólo o acompañado. Con los chicos o con “la patrona”, la salida a caminar está comenzando a formar parte de mi rutina diaria. Es agradable, sienta bien y, de paso, te permite escuchar algunos sonidos como el de aquel Cardenal de Waterloo o sacar algunas fotos (son con el celular, sabrán perdonar la calidad)



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