Estoy desde hace unos días revisando viejas entradas del blog. En esa recorrida me crucé con una entrada llamada “Un poco de todo” del año 2006 donde, entre otros temas, cito una lista de los “supuestos mitos” que existen en la comunidad latina sobre la inmigración a Canadá.
Como nuestra percepción de las cosas va cambiando con el tiempo, y nuestras opiniones y vivencias también nos cambian y nos aportan otros puntos de vista sobre los mismos temas, me pareció una buena idea volver a compartir esa lista con ustedes y que intercambiemos algunas opiniones sobre ella.
10 mitos sobre la inmigración a Canadá, revisados tres años después.
Como les decía arriba, la lista la comenté por primera vez en 2006. La pueden revisar en esta entrada sobre Mitos y Realidades de Emigrar a Canadá y comparar lo que uno veía en ese entonces con lo que uno opina hoy.

Primer mito: Quiero ir a Canadá para ganar dinero y después regresarme con él.
No hay nada de malo en querer hacerse rico y ganar mucho dinero y pensar que el dinero hace la felicidad. Cada uno tiene su plan de vida y hace lo que le quiere. Mientras no jodamos a los demás todo vale, no? El tema es que ganar dinero en este país puede llevar tiempo. Es, creo yo, un plan a mediano o largo plazo. Pero, claro, dependerá de cuanto sea para el interesado el monto a definir para decir “cuando llegue a esta cantidad me vuelvo” Si son 5 mil dólares, capaz que en un año o dos los juntás. Si son 50 mil… ya eso lleva más tiempo. Quien sabe, después de todo, cuánto dinero hace falta ganar en Canadá para hacer la diferencia?

Segundo mito: En Canadá todos tienen un auto de lujo.
Si estás acostumbrado a recorrer las calles de tu ciudad en un carro tirado por un caballo, seguramente todos los autos de aquí te parezcan lujosos. La verdad es que no todos tienen autos de lujo por que , como en todos lados, los autos lujosos son para la pequeña minoría que los puede pagar. El resto, se aguantará con el carro que pueda pagar… Y ahí está la cosa!
El acceso al crédito en esta sociedad de consumo permite que la mayoría de la gente pueda darse el gusto de adquirir autos nuevos y cambiarlos cada 4 o 5 años, conforme van renovando el lease. Las facilidades que existen en el mercado hacen que no sea imposible, con un buen historial crediticio, aspirar a un auto nuevo por 300 dólares por mes.
Tercer mito: Los canadienses tienen una cultura similar a la de los estadounidenses.
Sí. Tienen muchas cosas de su estilo de vida muy parecidas a las de los EE.UU. Sin embargo, no son lo mismo y compararlos puede llegar a ser injusto. La sociedad canadiense vive y respira al ritmo de sus primos del sur simplemente por que sin sus primos del sur son su socio principal y el intercambio de “fluidos culturales” entre ambos es incesante. Imposible no contagiarse!
Aún así, Canadá ha sabido destacarse en ciertas cosas y diferenciarse de los EE.UU. en aquellas cosas que lo distinguen como nación: su culto al multiculturalismo, el respeto por las minorías, el sistema de salud público (aún con sus defectos) y algunas otras cosillas son la marca registrada de Canadá hacia el mundo.

Cuarto mito: En Canadá atraen a gente de otros países; le dan casa y trabajo para poblar el país.
Ja! (Perdón por la risotada) Creo que este mito debe estar casi tan difundido como aquel que dice “En Canadá te pagan por tener hijos” Definitivamente no es así. Inmigrar a este país implica que te tengas que buscar tu casa y tu trabajo. La única parte cierta de toda esta frase es la que dice “En Canadá atraen gente de otros países”

Quinto mito: La gente no sale de su casa durante la temporada invernal; todas las actividades se paralizan.
Es exagerado pero debo admitir que en el imaginario popular de algunos de los que viven al sur del Río Grande y hasta Tierra del Fuego puede llegar a ser una idea preponderante. En invierno se puede vivir, salir y divertirse tanto como en verano… por supuesto con las precauciones del caso.
Sí pueden paralizarse actividades, claro… Después de todo una tormenta de nieve no es joda! Y, algunas veces, si las condiciones no son buenas, se pueden suspender las clases en la escuela ya que los ómnibus no pueden salir (o no quieren arriesgarse, quizás).

Sexto mito: Si soy gerente de una empresa transnacional en mi país y decido irme a Canadá, conseguiré trabajo rápidamente y ganaré más.
Esta es difícil de responder… veamos. Si la que te traslada es la “empresa transnacional de tu país” es obvio que venís con trabajo puesto. Si fuiste Gerente en tu país y te venís nada más que con las referencias… quien sabe! Capaz que sí! Un tipo que llegó a Gerente de algo en una empresa debe tener los skills necesarios para poder conseguir un buen trabajo aquí también, no? Lo que no sabemos es en cuanto tiempo ni adonde!

Séptimo mito: Tengo mi propio negocio, por tanto, me voy a Canadá a emprender un negocio similar.
Esta no se puede discutir! Lo único que haría sería preguntar si tu negocio es trasladable al mercado local. De ser así, pues adelante! Para algo hay una visa para gente de negocios!

Octavo mito: Si algún día me voy a Canadá, pondré un restaurante o una tienda de artesanías, porque esto les encanta a los canadienses.
Lo “étnico” siempre les llama la atención, es cierto… Si tenés algo con buen servicio y un producto de calidad nadie va a tener problemas en pagarte el precio que pidas.

Noveno mito: Me quiero ir a Canadá, pero antes de tramitar mis papeles quiero conseguir un trabajo desde aquí.
No es imposible. Tampoco es fácil. Las visas de trabajo son muy complicadas de tramitar, tienen muchas vueltas, tardan mucho tiempo… y no todos los empleadores están dispuestos a perder tiempo y dinero en ello. Hasta donde he visto, este tipo de trámites queda casi exclusivamente reservado para ocupaciones y profesiones de alta demanda que en Canadá no se consigan, donde el empleador justifique fehacientemente por que no puede conseguirlo en Canadá y donde el aplicante sea casi, casi único en su tipo.
Un Premio Nobel o una niñera o “care giver”, digamos. Para los del medio, queda la visa de residente.

Décimo mito: Me voy a Canadá a trabajar por unos meses y, si me gusta, me quedo.
Que se yo… Supongamos que este mito se lo plantea el tipo que quiere venir sin papeles… A ver… los riesgos de estar ilegal en Canadá no pasan sólo por la deportación sino por la “desprotección” Supongamos, también, que alguien viene ilegal con su familia (esposa y niños)… Que servicios médicos le va a brindar? Los que ofrece un privado o el Hospital que te atienda sin tu tarjeta de Salud y después recibir facturas con cientos o miles de dólares en gastos? Que educación le va a dar a sus hijos si no podrá inscribirlos en una escuela? Quizás consiga un alquiler y pueda comprar un auto con dinero en efectivo… pero no podrá tener acceso al crédito.
Creo que la vida sería muy riesgosa y limitada. Yo creo que si te gusta Canadá, mejor es volver a tu país, hacer los papeles como corresponda y luego disfrutar de las ventajas de “estar por derecha”.
Que agregarían ustedes a nuestra visión de estos mitos?
Pic @ header “Fire Breathing Mythical Dragon” by BL1961
Terminé de leer, ¿Qué puedo hacer ahora?
Otros lectores también leyeron...




Yo de tanto que los he leido (cientos de post) no solo tuyos Guillermo sino de algunos otros blogs muy humildemente me atrevería a sumar un Item a tu lista de Mitos, solo que puede ser casi un dos por uno:
Primeramente está El mito de que somos incapaces de aspirar a encontrar un trabajo en nuestro dominio sin antes dos o tres años de francés y luego otros dos años para una maestría y/o la certificación de la ordén (complejo del inmigrante según nuestro amigo Juan Diego)… al otro extremo el mito opuesto que dice: como yo era de los directivos en una empresa de mi tierra de seguro no voy a tener el menor problema en conseguir algo a mi nivel, no me preocupo por adecuar el CV, por mejorar el idioma, por elaborar un plan de acción que incluya una extensa investigación de mi campo laboral, etc…porque de seguro soy tan “capaz” que casi se podrá decir que me van a esperar en el aeropuerto con una oferta en mano para cuando me baje del avión.
En Mi opinión solo mitos (Blanco y Negro). La verdad, como en tantas otras cosas de la vida, está en los matices (los grises) y nunca estará demás prevenir y muy humildemente, estudiar todo el idioma que se pueda, escuchar y leer estos blogs que sin el menor interés (que no sea el de nuestro beneficio) nos dan con tanta generosidad montones de experiencias que de seguro (si los sabemos escuchar) nos evitaran una buena cantidad de tropiezos.
Saludos
Lo sentimos. Los comentarios en esta entrada ya fueron cerrados!