Hoy nuestros hijos van a su último día de clases y, al mismo tiempo, ambos están cerrando una etapa.
Facundo “se recibe” de Kinder (Jardín de Infantes, Preescolar, como le quieran llamar) y se prepara para comenzar la Escuela Primaria (o Elementary como le llaman aquí) luego del verano. Santiago egresó de la Escuela Primaria y desde Septiembre va a encarar un nuevo gran reto en su vida.
Si bien lo de Facundo merece su aprecio y consideración, hoy quiero dedicarle estas líneas a Santiago. Sólo nosotros sabemos por todo lo que ha pasado Santi en estos años, cuanto esfuerzo ha puesto, lo que ha sufrido, lo que hemos peleado, lo que nos hemos enojado, lo que hemos disfrutado y lo que hemos tenido que luchar juntos contra propios y extraños para llegar a este fin de ciclo. Ya conté la historia de Santi muchas veces pero creo que en este contexto toma muchísimo más valor y se hace más evidente lo complicado y sinuoso del camino. Permítanme que le rinda homenaje a nuestro hijo mayor una vez más.
La Escuela de Bienvenida
Cuando nos fuimos de Argentina, allá por Mayo de 2005, Santiago tenía 7 años y había comenzado Segundo grado de la Escuela Primaria hacía no más de 2 o 3 meses. Estaba haciendo sus primeros palotes en todo prácticamente. Pero, por esas cosas de los hemisferios, cuando llegamos a Hull a fines de Mayo (y con las clases en Canadá terminando a fin de Junio) prácticamente tuvo que esperar a que se pasara el verano boreal para volver a la escuela… Así que para Septiembre de 2005, luego de unas vacaciones forzadas de casi tres meses, el tipo estaba comenzando una nueva escuela, con nuevos maestros, con nuevos compañeros… y en un nuevo idioma del cual no tenía ni idea. La mano mágica de Dios, que nunca deja sola a los niños, estuvo con él y le mandó a Chantal, una belleza de persona que tuvo con Santiago el trato más dulce y cariñoso que un chico como él podía recibir. Si no me equivoco Lucas, el hijo menor de Ale Marge, también tuvo a esa maestra durante su estadía en la “Ecole de Accueil” Con Chantal, Santiago comenzó su “vida francófona” y a desarrollarse en un idioma que todos sabemos, no es fácil. No le fue mal. A los pocos meses ya estaba listo, según la maestra, para integrarse a la Escuela Regular… pero no iba a ser en Hull el cambio.
No hay dos sin tres: Otro cambio en menos de un año.
Para principios de 2006, unos 9 meses después de haber llegado a Hull, recibo la oferta de trabajo en Waterloo. Eso implicaba no sólo trabajo en firme en una empresa de primera línea, sino también que a menos de un año de haber llegado nos teníamos que volver a mudar. Todos. Otra vez. Para Santiago implicaba: nueva escuela, nuevos maestros, nuevos compañeros… nuevo idioma. Para fines de Marzo de 2006 estábamos los 4 en el Sud Oeste de Ontario, a 550 km de dónde habíamos comenzado nuestro periplo canadiense y, con el afán de minimizar el impacto de un segundo cambio de escuela en un año, decidimos que Santiago vaya a la Escuela francófona de la región. Con eso, pensábamos, al menos no lo exponíamos a un nuevo cambio de idioma. Podía moverse en francés, que para él ya era conocido y, con eso, amortiguar el golpe. No fue simple hacerlo entrar. La minoría francófona de Ontario es, si se quiere, bastante celosa de su herencia y, cual club elitista, pone sus barreras algo altas al momento de la admisión. Pero ustedes saben que uno por los hijos le pone garras y dientes y, finalmente y no sin poco esfuerzo, lo logramos . Así fue que para fines de Marzo comenzó su nueva escuela en francés, con una nueva “Chantal” que supo mantener las buenas dotes de su homónima de Gatineau. El problema fue que, para fines de Marzo de 2006 Santiago estaba terminando Tercer Grado. Entre muudanzas, escuelas de bienvenida y demás, Santi prácticamente se comió Segundo Grado para saltar, sin quererlo, a fines de Tercero. Pero las implicancias no las íbamos a ver enseguida.
El impacto nunca se ve al principio: Nuestra pequeña guerra personal con los “franco-ontarien”.
En el período lectico 2006/2007, Santiago cursó el Cuarto Grado en la misma escuela francófona en la que había comenzado en Waterloo. Fue durante ese año lectivo que se hizo evidente que Santiago sintió el golpe y durante ese año las cosas no fueron simples. Para nadie. No hubo dudas quer la cosa no iba bien y que iban a ser peor. Rebeldía, mal comportamiento, bajo desempeño académico… 2006 no fue un año simple. La maestra de Cuarto grado también se lo hizo notar y la cosa, poco a poco, fue derivando en algo que trascendió lo académico para pasar a lo personal. La “Christine” no era una mina fácil y, sobrepasada por su propio trabajo, no tuvo ni tiempo, ni ganas ni experiencia, ni modales para manejar a Santiago de la manera que sus colegas anteriores lo habían hecho.Esta fue la misma maestra que se atrevió a sugerir que mi hijo debía estar medicado para ir a la escuela o que, en el acto de fin de año, hizo que Santiago tuviera un personaje que se moría al final del cuento… y al que casualmente hizo morir fuera del escenario y, oh! casualidad!, no lo llamó para el saludo final con todos sus compañeros. Yo tampoco soy un tipo fácil y se lo hice notar a Christine en cada pu… reunión a la que me hizo ir al colegio. Por eso también queda en el recuerdo como la misma maestra a la que hice salir llorando de una reunión.
Sin embargo, no hay mal que por bien no venga dicen por allí. Con esta muy traumática experiencia con los “franco-ontariens” nos dimos cuenta de nuestros errores… Aquel que tenga hijos va a entender lo que voy a decir: uno siempre trata de crearle a los hijos el menor stress posible y toma por ellos las decisiones que piensa los pueden afectar menos. Y muchos que sean padres también me van a entender cuando les diga que, a veces, en la búsqueda del bienestar de nuestros hijos, nos equivocamos. En el caso de Santi sabemos que nos equivocamos cuando tratando de no generarle una nueva cuota de stress lo metimos en una escuela donde lo mantuvimos alejado del idioma que realmente se hablaba en la calle, en un entorno en el que los chicos usan el francés solo para estudiar. La socialización se hace en inglés, aún dentro de la escuela francófona. Santi logró hacer un par de amigos, mas o menos piloteó el mal año que tuvo, pero había que remediar la cosa. Todavía estábamos a tiempo.
A veces, la mejor terapia es la de choque. Tirándose a la pileta del inglés.
Para cursar Quinto Grado durante el año lectivo 2007/2008, se imaginarán, Santiago volvió a cambiar de Escuela. Esta vez la propuesta era simple: había que ir a la escuela que debía haber ido desde 2006… la escuela del Board Católico del barrio. Y a meterse de cabeza con el inglés! Que joder! Que para eso existe el ESL y todo el soporte que Ontario tiene para los hijos de recién llegados. Y así fue. Nada de elitismos idiotas con minorías poco calificadas.
Para Santi, era otro cambio más: otra escuela más, con otros compañeros, con otros maestros, reglas nuevas… e idioma nuevo. Otra vez! Pero, mágicamente, la rompió. Costó un poco al principio, se notó que el cambio la pegó y tuvimos nuestros sinsabores. Los problemas de comportamiento se hicieron manifiestos nuevamente pero en lo académico no andaba mal. Las notas fueron buenas o, al menos, dentro de lo que uno podía esperar. Por suerte, la maestra de ese año también tuvo muñeca suficiente como para pilotear la situación de Santiago. Para fines de ese año lectivo Santiago manejaba el inglés como cualquier otro chico de su grado. Leía en inglés, escribía en inglés y se comunicaba con sus compañeros sin problemas. Sin embargo, Santiago iba a pagar las consecuencias de nuestras decisiones una vez más.
Otro año, otro cambio… “But I’ll get over it!”
Como Papá y Mamá no estaba contentos con sus vidas en Waterloo, decidieron que lo mejor era moverse unos casilleros para atrás y mudarse nuevamente a la región que los vió llegar. Esta vuelta, decidieron quedarse “de este” lado del río y no cruzar el puente. Si lo íbamos a cambiar de Escuela, al menos no de idioma nuevamente como habíamos hecho dos años atrás. Que se quede estudiando en inglés, que al menos ya lo tiene dominado. Así fue que el verano pasado volvimos a la región y nos establecimos en Kanata. Este ciclo lectivo 2008/2009 Santi iba a cursar Sexto grado en otra escuela del Board Católico de Ontario. Y, otra vez, Santi nos iba a demostrar que no le gustó el cambio.
Volvieron los problemas de comportamiento, el impacto en sus modales dentro y fuera de casa o en la escuela, un cierto bajón académico… y una Directora que se las traía de la que ya les he contado también (esa misma que me dijo que entendía lo que pasaba “por que veníamos de un país violento”). Pero, como la mano de Dios siempre está presente, esta vuelta el mérito hay que dárselo también a su maestro. Craig Skinner es un chico maravilloso, hecho para esto. Sin dudas. Ha sabido llevar a Santiago adelante de una manera que muy pocos lo han sabido hacer. Lo estudió a fondo, lo conoció, lo guió y lo puso donde tenía que estar, con una habilidad que muy pocos tienen. Estamos mas que agradecidos por habernos cruzado con este chico, que no debe tener mucho más de veinte años. Realmente ha hecho del año lectivo de Santiago, y no creo equivocarme en decirlo, uno de sus mejores recuerdos. La admiración y felicidad de Santi cuando habla de su maestro es simplemente increíble.
Ayer Santiago se graduó de la Escuela Primaria y, en la frase que tuvo que escribir para cerrar el año nos dejó esto que les muestro abajo y que habla bien a las claras de como se ha sentido y se siente…
Toda una frase.... "Graduation Rocks. It's sad to leave a school again! BUT I'LL GET OVER IT..." "Gracuarse está bueno. Es triste tener que dejar una escuela nuevamente. PERO LO VOY A SUPERAR!"
Este pequeño hombre…
Así que pueden ver que estos años no han sido fáciles para nuestro hijo. Hoy, cuando termina su Escuela Primaria, no tengo más que palabras de admiración y respeto para él. También sé que le debo muchas disculpas por las malas decisiones que he tomado con él. Santi ha pagado (y quizás siga pagando) el precio de ser el mayor, el primero en todo, el “chanchillo experimental” de muchas cosas. Y eso no es simple. Pega fuerte dentro de uno y sólo él sabe como se siente. Yo, desde mi lugar como Padre, no puedo más que jurarme seguir haciendo lo mejor que peuda con él, pero no puedo dejar de apenarme por todos esos sufrimientos innecesarios que le hice pasar y que me van a perseguir toda mi vida. Supongo que hasta esos últimos minutos de soledad que me esperan en algún lado. Ayer lo veía entrar a su graduación y se me llenaban los ojos de lágrimas. Hoy recuerdo todo esto que les cuento y se me vuelven a llenar de una mezcla rara de alegría, de rencor y de tristeza. La puta madre… si sólo hubiera sabido entenderlo mejor.
Pero aquí estamos… Lo que pasó, pasó y que nos sirva para el futuro si es que algo podemos aprender. Hoy, estamos viendo a un pequeño hombre que va creciendo. Este cierre de etapa nos deja un hombrecito buen mozo, alto y espigado, amante de los autos, ciencias y la lectura, curioso e inteligente pero que todavía necesita que lo guíen un poco más. Nos llevamos al Secundario un Santiago con alta conciencia moral y ecológica que sorprende. Nos llevamos un Santi que aún necesita ese toque especial de confianza en sí mismo que quizás todos estos golpes de todos estos años le hayan sacado y que, por favor, espero que recupere para los años que siguen.
Finalmente, les pido que me acompañen en las feclitaciones a Santiago que, no sin esfuerzo, ha logrado superar un nuevo desafío. Gracias!
Terminé de leer, ¿Qué puedo hacer ahora?
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Guillermo muchas felicidades por la graduación de tu hijo, no sé cuáles hayan sido ésas malas desiciones, pero lo que sí sé es que hoy por hoy tu hijo ha salido adelante y tu te sientes orgulloso de él, entonces son buenas noticias! me emocionó leer tu post, que siga adeelante los triunfos y la unión familiar! !
Grande Santiago, mil felicitaciones….
Que tal si el mismo nos cuenta alguna anecdota? Seria muy interesante ver desde los ojos de un nino las vivencias, curiosidades y la vida en Canada….
Ahi dejo la idea, y nuevamente Felicitaciones por este gran paso (lo que mas nos cuesta conseguir es lo mas nos hace sentirnos orgullosos!!!)
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