A Santiago le apasionan los motores. No tengo idea si será algo temporario, una de esas modas que los hijos se inventan para después aburrirse y seguir con otras, o si será algo que permanezca y le marque su rumbo de vida. El asunto es que le encantan las máquinas de 4 ruedas. En la tele si no es Pinks, capaz que lo enganchás viendo Pimp My Ride o Le Mans o los Monster Trucks. Facundo, por una cuestión típica de que “hermano menor copia a hermano mayor”, lo sigue en la afición pero de manera algo más moderada.
Sin embargo, las veces que los he visto a ambos compartiendo alguna emisión de esos concursos de Monster Trucks en la tele, pude notar dos cosas: una, que los dos miran entusiasmados, comentan y se ríen juntos. O sea, es algo que pueden compartir y disfrutar ambos a la vez… y sin pelearse o discutir! La otra cosa que me dí cuenta es que entre la audiencia que muestran en la tele hay cientos de chicos como ellos dos. Así que, con eso en mente, compré hace unos días las entradas para ver los Monster Truck en el Scotiabank Place. Hicimos salida de machitos Facundo, Santiago y yo.
Voy a empezar por el final: Todo salió como esperaba! Yo me aburrí y los chicos la pasaron genial. Quiere decir que el show fue malo? No. El show fue exactamente todo lo que se ppodía esperar de él: un espectáculo orientado al público entre infantil y tuerca con toda la parafernalia de ruido y destrucción esperable del típico show gringo. Como la lucha libre, o como le llaman aquí… como es… El “Wrestling” Mucho ruido, mucha luz, fuego, llamas, estrépitos, un locutor gritón levantando a la audiencia en todo momento, mucho grito, mucho aplauso forzado… Y listo. A las 3 horas de espectáculo le sobraron, digamos, dos.
De entrada, te das cuenta que hay mucho “hueveo”. La primera media hora fue una clara demsotración de que la cosa iba para el lado del “relleno innecesario”. El incomprensible comienzo con los himnos (WTF? Qué m… tienen que hacer los himnos canadiense y de USA en un show de camioncitos?) Media hora presentando a todos los pibes que van a participar de relleno. El relleno mismo: los “bicivoladores“, los que hacen saltos acrobáticos con motos de 125cc (eso no estuvo tan mal, eh?), una aburridísima carrera de cuatriciclos, un tipo que chocó un auto (sí, eso sólo…. Entró, chocó un auto a 100 km/h, lo aplaudieron y se fue… que se yo!), otro que entró con un cuatriciclo que en vez de motor tenía una turbina jet (ya va a venir algún purista que nunca falta a escribirme 3 párrafos sobre que el jet también es un motor… Ahorrátelo Titán!)… y después sí, las estrellas de la noche, los Monster Truck. En el medio, un simulacro de pelea entre dos corredores, un simulacro de accidente para que se lleven a uno en camilla y la alegría de grandes y chicos (?) El público: plateas rebosantes de infantes de todas las edades, acompañados de sus padres. Muchos, pero muchos, exponentes del medio pelo local (incluído quien les habla) y una animada concurrencia quebeca que me hcieron pensar que los tetes-a-claques realmente existen y no son una invención de algún humorista quebec con muchas ganas de exagerar. Lo juro! Hablaban igual que un tet-a-claque esos guachos!
El show de los camioncitos? Y… bien… que se yo… Lo que pasa es que después que los viste pasar por arriba de la fila de autos dos o tres veces, ya es todo lo mismo. Y mucho más que eso en un hockey rink no se puede hacer tampoco! Aún así, interesante ver como se mueven esas máquinas y lo complicado que puede ser manejarlas. Algo para ver una vez en la vida y listo.
Facundo y Santiago se fueron felices de la vida, con una sonrisa pocas veces vista y estoy seguro que se van a acordar de esto durante un tiempo largo. Y eso es lo importante. Lo demás, es puro relleno.
Terminé de leer, ¿Qué puedo hacer ahora?
Otros lectores también leyeron...
Otras entradas de nuestro archivo




Tendria que ver uno.. por que sigo sin entender la diversion incluso para los chicos… o quizas los pibes aqui tienen un sentido de la diversion distinto al mio…
Lo sentimos. Los comentarios en esta entrada ya fueron cerrados!