Ayer, en la segunda parte de la historia (si te perdiste la primera parte, está aquí), veíamos que María Isabel había logrado crear un CV y una Carta de Presentación efectivas. Estaba teniendo entrevistas a buen ritmo y la tasa de éxito por postulación era alta. Sin embargo, no lograba pasar a instancias finales o lograr una oferta…. Hasta que un día se dió.
Antes de comenzar con la última parte, a los lectores les agradezco su paciencia y buena predisposición y a nuestra lectora y buena amiga le agradezco que nos haya dejado exponer su caso. Ahora sí…
“No me importa nada”
Una de esas mañanas, en las que durante la noche anterior casi no había dormido por ansiedad o por nervios, María Isabel fue a otra entrevista. A esta altura, era una más. El cansancio por el stress acumulado y la pérdida de entusiasmo por la falta de resultados le iban minando su ánimo así que tener que ir a una entrevista era, ya casi, una rutina de la cual sospechaba el resultado.
Con esa (mala) onda se fue a la entrevista. Con esa posición de “no me importa caerte bien” se sentó delante de sus entrevistadores. Y con esa actitud casi de relajo, les contestó cada una de sus preguntas, les sonrió y cuando la entrevista terminó se levantó y se fue. Para su sorpresa… al otro día la volvieron a llamar, querían verla otra vez. A la semana la llamaron por tercera vez. Querían que les enviara sus referencias. Al poco tiempo, las referencias le contaron que habían sido contactadas y que habían respondido las preguntas sobre ella.
A casi tres semanas de esa entrevista a la cual María Isabel había ido casi sin ganas, por obligación con ella misma, relajada “por que igual sabía que iba a perder”… María Isabel lograba tener su primera oferta de trabajo seria, en una compañía de primera línea que le ofrecía una posición como Asistente Administrativa, con un salario competitivo de mercado, excelentes beneficios, vacaciones pagas y la mar en coche. María Isabel, sin quererlo, lo había logrado.
Y entonces… Qué pasaba?
Me dice mi amiga y lectora que nunca va a saberlo a ciencia cierta pero que puede ensayar una respuesta… Durante los días previos a recibir la oferta laboral (que sospechaba iba a llegar pero no sabía cuando), tuvo oportunidad de reunirse con un profesional local, colega de su marido. El objetivo de la reunión era que alguien la evaluara en una especie de “simulacro de entrevista” y, de esa forma, la pudiera orientar sobre lo que debía mejorar.
De ese simulacro de entrevista salieron algunas conclusiones interesantes que tenían que ver mas que nada con lo cultural. No era que ella no pudiera expresarse en inglés por que su interlocutor la entendió y hasta le dijo que tenía una muy buena gramática y excelente pronunciación. La cosa era el “como”… se acuerdan ustedes del post sobre espirales, rayos y flechitas? Ese era el tema, en parte. María Isabel hablaba “a lo latino”, pero en inglés.
Claro, con interlocutores tan políticamente correctos como los canadienses nunca iba poder sospechar que “ese algo” era el que no andaba bien durante la conversación. Sólo obtenía una respuesta amable, que a sus oídos latinos podía sonar a aprobación pero no lo era. Se preguntarán ustedes por que eso no había saltado antes, cuando Raquel la ayudó con la preparación de las entrevistas? Bueno… quizás por que Raquel también era latina. Pero es una suposición.
Finalmente, entonces, cree María Isabel que el secreto de sus fracasos en las entrevistas pasaba por sus nervios, su ansiedad y su forma de comunicar las ideas a sus interlocutores.
Lessons Learned
Como hicimos en la última parte de la historia de Romina, me atrevo a plantear algunos “lessons learned” de la experiencia de María Isabel y dejo abierta la discusión con ustedes.
- El CV necesita cambios. Definitivamente debemos cambiar nuestra estructura mental al mostrar nuestros antecedentes. Como hemos dicho, en la hoja de vida “menos es más”.
- La carta de presentación, y el CV, deben incluír las palabras claves que el potencial empleador utiliza en su aviso.
- Por lo tanto, cada postulación implica estudiar detalladamente lo que se pide y como lo vamos a mostrar. Cada minuto que pasamos leyendo y analizando un aviso, es un minuto invertido y no un minuto perdido. Si el aviso dice que se busca un “team player”… hay que asegurarse que “team player” figure en algún lado!
- No sólo hay que ir preparado a las entrevistas… hay que ir tranquilo y relajado. No podemos transformarnos en nuestros propios enemigos boicoteando las entrevistas de trabajo con nuestros nervios y ansiedades!
- El networking es necesario: No desaprovechemos la ayuda que los demás nos pueden brindar. No tengamos vergüenza de pedir ayuda a los que sabemos pueden darnos una mano!
Ahora les paso la pelota a ustedes… Qué les pareció la historia? Qué conclusiones sacaron? Aprendieron algo? Qué hubieran hecho diferente?
Pic from http://www.ison21.es/



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