Durante el mes de Abril publiqué, con una semana de diferencia, dos notas sobre nosotros los inmigrantes y nuestro nuevo país. No fueron al azar, estaban pensadas para llevar adelante una especie de experimento que tenía en mente desde hace algún tiempo.
Quería compartir con ustedes la hipótesis de ese experimento y mis conclusiones, no para crear una polémica estéril sino como disparador de pensamientos e ideas que nos permitan conocernos a nosotros mismos.
Los invito…
Canadá pone, yo siempre saco. Sobre inmigrar, dar y recibir.
La idea que me venía rondando en la cabeza hacía rato era la percepción que cuando emigramos no solo lo hacemos con la obvia y clara idea de ir a buscar algo nuevo, mejor, diferente, mas conveniente, etc. para uno y/o su descendencia sino que también pretendiendo obtener de nuestro destino la mayor cantidad de ventajas posibles. Y, en la mayoría de los casos, si es posible, por nada a cambio.
Me preguntaba si era verdad que pretendíamos que Canadá nos diera todo lo que pudiera por que, aparentemente, era su obligación y que yo, como inmigrante, no estaba obligado a nada. Una onda “a mi me dijeron que venga, aquí estoy… no me pidas más”
Para estudiar esto escribí dos entradas, y ambas notas se publicaron un lunes que es uno de los días de mayor audiencia del blog. De esa forma, las notas estaban en igualdad de condiciones: expuestas casi a la misma cantidad de público y se garantizaban la mayor audiencia posible de la semana.
En la primera “Sobre lo que podemos aportar como inmigrantes” le planteaba a ustedes, los lectores, que había cosas que podíamos traer a esta sociedad para enriquecerla. Que había cosas nuestras, muy nuestras, que podían hacer de este lugar (ya bueno) algo mejor. Y les preguntaba a ustedes que opinaban del tema y que pensaban ustedes que podían aportar como inmigrantes a esta sociedad. Debo admitir que el feedback fue algo pobre. Solamente doce comentarios, de los cuales cinco fueron respuestas mías, así que podemos decir que sólo 7 personas aportaron alguna opinión. Ese día, la nota fue vista por el 3.25% de los visitantes y quedó relegada al tercer o cuarto lugar de lo más leído del día.
Una semana mas tarde escribí una nota con el tinte contrario. Enfoque el tema sobre lo que Canadá me había dado a mí como inmigrante en el post llamado “Diecinueve cosas que logré obtener en Canadá” La nota no sólo fue lo más leído del día, sino que logró unos 40 comentarios, donde sólo 12 son míos en respuesta a algunos de ustedes…. O sea, 28 comentarios de lectores, cuatro veces más que la nota anterior. Se puede ver fácilmente que la nota suscitó gran interés y participación.
Así las cosas, recorriendo los comentarios y los comentaristas y viendo los resultados de este “experimento fatto in casa”, me atrevería a dibujar algunas conclusiones como…
- A la gente le gusta leer historias de éxito. Obvio, pero es algo más referido al blogging que a la inmigración.
- Hablar sobre las cosas que puedo aportar como persona o profesional no es interesante.
- Es más interesante saber que puedo obtener, cuales son mis beneficios como inmigrante.
- Hablar sobre lo que podemos traer incluye un reality check sobre mi idiosincrasia. Aparentemente esto iría contra mi idea como inmigrante por que, precisamente, me quiero alejar de mi idiosincrasia. Y por lo tanto, como lector “hacia Canadá” no creo que pueda ni quiera aportar a la discusión.
- Hablar sobre lo que puedo obtener implica hacer el tipo de reality check que quiero: contrastar mi “nefasta realidad actual” con las ventajas y beneficios de la “tierra prometida”
Finalmente, mi reflexión al respecto sería que debemos ser más amplios. Debemos pensar un poco más no solo en las cosas a obtener sino en las cosas a brindar. Creo que ambas se complementan y se enriquecen. Trayendo mi aporte personal, mi bagaje cultural, a una sociedad tan abierta como la local, donde se tolera, se acepta, se comprende y se vive la multiculturalidad, podré lograr enriquecer mi medio ambiente para maximizar los beneficios.
Me atrevería a decir que debiéramos ser algo menos egoístas y no pensar sólo en que me dará Canadá sino también en que puedo yo darle a este país.
Les dejo la pelota de su lado, queda abierta la discusión…. Somos egoístas? Es válido el punto de vista que ofrezco? Piensan que sólo debemos recibir por el solo hecho de haber venido? O es nuestro deber también brindar algo a cambio en agradecimiento a quien nos abrió sus puertas?
Bonus track en el sidebar: N’Sync Selfish
Pic by wonderferret




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