Hace unos días atrás “El 22″ escribía desde Calgary una muy interesante nota sobre la dinámica de las relaciones humanas durante el proceso migratorio. Ale hablaba sobre la gente que uno va conociendo y con la que se va relacionando durante el proceso migratorio y sobre como esas relaciones van derivando en amistades, o no. De manera particular, expone un fenómeno que suele darse mucho y que él nombra como “los Paquitos y los Pepitos”. Dice el autor que le ha tocado tener que lidiar con gente a la que le ha dado una mano y en algunos casos, como le pasó con Pepito, todo fue el comienzo de una relación de amistad y en otros casos, como le sucedió con Paquito, la gente se ha borrado y desparecido del mapa olímpicamente. Es en este último caso que Ale decide descargar toda su fina ironía, y no lo culpo. A muchos nos ha pasado estar en su lugar, pero también en los otros.
El caso es que la nota me llamó la atención por que pude identificarme con todos los casos: con los Paquitos, con los Pepitos y con Alejandro, el autor del post. Y es que a veces te toca jugar alguno de los tres papeles. A veces te sucede que terminas formando una relación de amistad con la gente que te da una mano, otras veces preferís abrirte de aquellos que eventualmente te ayudaron y también sucede que, tal como él expone, sos vos el que ayuda y sufre alguna de los dos resultados expuestos.
Se me disparaban las ideas reflexionado sobre su post y recordaba los casos en los que me ha tocado jugar de Paquito o de Pepito. Pensaba por que habían pasado ambas cosas. Hasta pensaba por que a nosotros nos había pasado que gente a la que en su momento le dimos una mano decidió abrirse y no dar más señales de vida. Debo admitir que es feo. A uno le jode que le hagan eso, lo toma como un desprecio, se siente mal, etc.
Pero también pensaba que, después de todo, ni aquellos a los que uno ayuda ni uno mismo está obligado a ser amigo de todo el mundo. La amistad, creo, es algo tan especial que cada uno tiene su propio concepto de como llevarla a cabo y de como valorarla… Me preguntaba si estamos obligados a formar un lazo de amistad con toda la gente que conocemos, nos haya ayudado o no. Acaso no tenemos todos y cada uno de nosotros derecho a decidir de quienes queremos ser amigos? O todos nos tienen que caer bien y tenemos que obligatoriamente sentirnos cómodos con cada uno de los que la vida nos va cruzando? Si así fuera, estoy seguro que el mundo sería un lugar muy diferente de lo que es hoy!
Pensaba, al mismo tiempo, que cuando suceden estas cosas, que la gente prefiere irse de nuestro lado, estas son excelentes oportunidades que nos da la vida para pensar por que alguien decidió no aceptar nuestra amistad. Son los mejores momentos para analizar aspectos nuestros que quizás no hayamos tenido en cuenta. “Por qué tal o cual no me dió más bola?”, “Qué pude haber hecho o dicho para que se ofendiera?”, “Habré sido yo o alguna otra cosa?” Hay muchas preguntas que uno puede hacerse para explorar esos acontecimientos. Algunas veces encontrará respuesta y otra no.
Entonces, creo, quizás el tema no pase tanto por si se forma una relación de amistad o nos sentimos engañados y defraudados por el que ayudamos… El tema pasa por como esas relaciones de amistad truncas se terminan o, en algunos casos, no se concretan. Creo que todo se reduce a un tema de “agallas”. De “pelotas’ o “huevos”, como decimos en Argentina. Creo que ni todo el mundo tiene las pelotas suficientes para mirar al otro a los ojos y decirle por que, a pesar de la ayuda recibida, ha decidido no aceptar su amistad, ni las pelotas suficientes para mirarse a si mismo a los ojos y pensar, en serio y con fuerte sentido de autocrítica, por que alguien no ha aceptado su mano amiga… a pesar de toda la ayuda que hemos brindado.
En ambos casos, por lo general, siempre se prfiere culpar al otro. Los hombres somos muy egoistas como para reconocer nuestros errores y defectos en voz alta.





Hola! Estoy de acuerdo con el post. Pienso que, aunque ayudes a alguien de la manera que sea, esa persona no tiene obligación de formar una amistad, sí de respeto y agradecimiento, creo que eso es suficiente.
Es verdad que muchas veces no hacemos autocrítica y/o que también, al no conocerse tanto, las personas pueden mal interpretar las cosas que se dicen (incluso los consejos) o la forma de actuar.
Saludos!
Romi ; )
Como antes he dicho, todos los tipos de relaciones humanas se inician con algún tipo de necesidad/interés en alguna de las partes (o en ambas, Lease: simbiosis), pero con el transcurrir del tiempo y dependiendo de factores como la personalidad, la sinceridad y la evolución misma de los intereses (que se pueden transmutar en otros nuevos), la relación termina diluyendose en el tiempo.
¿Cuantas veces hemos conocido personas en diferentes modas de nuestros pasados personales que hemos sentido con gran familiaridad y simpatía pero poco a poco se alejan?. Suele suceder tambien que por el contrario, hay personas que llegan para quedarse: paquitos.
Lo cierto es que por el hecho de que existan muchos pepitos no debemos cerrarnos a los pocos paquitos que llegarán. Pues, somos seres sociales y los paquitos (hablando de necesidades e intereses) tambien son son una “necesidad”. Una “afectiva”. Eso no lo podremos cambiar, así se atraviesen muchos pepitos (y pepitas) en nuestras vidas.
No se trata de ser idealista, pero, soy de los que creo, que si bien el numero de pepitos siempre es mayor que el de los paquitos, no obstante, creo que el primero tradicionalmente ha sido sobredimensionado. ¿Por que?, pues por que nosotros mismos, hemos sido pepitos alguna vez. Por que nuestros intereses cambian. Y por que quiza nuestras expectativas no fueron cumplidas.
Es por lo anterior que estoy de acuerdo con el autor del post en el sentido de que los pepitos son una buena oportunidad de mejora en nuestras vidas, ya que nos hacen revisarnos desde adentro, pues, despues de todo no somos perfectos.
Toda moneda tiene dos caras. Igualmente las relaciones humanas.
Con el transcurrir del tiempo,
Que pena… el comentario de JC quedó trunco parece…
La verdad que nunca estableceria una relacion directa entre DAR/RECIBIR una mano y la AMISTAD… y si alguien DA UNA MANO con el objetivo de obtener una amistad lo veo peor (no digo que este sea el caso).. el acto de DAR algo lo tengo como tal..simplemente DAR sin el objetivo de RECIBIR.. sino no estoy dando… estoy haciendo TRUEQUE.
Entiendo, pero no es el sentido de lo que se explica… Se habla de las relaciones de amistad que se generan a partir de esa situación de intercambio… que no es lo mismo.
Creo que no sólo se trata de aceptar o no aceptar una amistad. Ponganse a pensar, ¿no pasa muchas veces que relaciones que consideramos de amistad se diluyen simplemente porque una de las partes cambia de actividad (o se muda, o cambia de empresa, etc)?
Muchas “amistades” simplemente se dan por compartir una actividad en común (ya sea un trabajo o un proceso migratorio) y no son realmente amistades. Y eso no implica una pelea ni nada parecido. Es sólo que una amistad es algo más profundo y no se entabla con todo el mundo.
Pero, según mi opinión, tampoco esto implica que uno esté “utilizando” al otro o que se estén aprovechando de uno. Siemplemente es otro nivel de cosas… si se da una amistad, buenísimo. Pero como bien han dicho, ni podemos ser amigos de todos, ni todos serán amigos nuestros…
Saludos desde Córdoba,
Fede
Interesante Post, prácticamente uno de mis temas favoritos!!!. En mi caso particular, he descubierto que mis relaciones de amistad se han diluido por la falta de un espacio en común. No ha habido intrigas, dramas, malestares, traiciones, simplemente “circunstancias”. Me cuesta aceptar que la mayoría de mis amigos son circunstanciales, sin embargo, debo reconocer que probablemente así ha sido y seguirá siendo. Aunque creo que es algo prematuro cuestionar la fidelidad de mis amigos pasados y presentes, he aprendido que la mejor actitud es estar preparado para afrontar una eventual separación. Mi vida ha sido muy variable desde que decidí salir del seno materno, por lo que siempre he estado habituado a cambiar regularmente de entorno, con todo lo que ello implica. Trato de no apegarme demasiado para evitar, en lo posible, la sensación de abandono que es prácticamente inevitable cuando la relación se va extinguiendo. Aunque mis amigos de la infancia, ex-compañeros de clase, ex-vecinos, y toda esa gama de personajes maravillosos que uno conoce durante la vida, eventualmente reaparecen, soy conciente de que su aparición es efímera y que, debo disfrutar el momento plenamente porque, al fin y al cabo, el encuentro ha sido producto de una coincidencia, o un evento extraordinario. Obviamente, si tuviera más tiempo y energía disponible para cultivar todas las relaciones de amistad que he iniciado a lo largo de mi vida, otra sería la historia. Sinceramente entre las 10 horas diarias de trabajo, las horas de estudio nocturno de los idiomas, las horas de gimnasio, las horas que paso en el supermercado, las horas que le dedico a los menesteres del hogar, (de los cuales no soy amante) etc., etc., etc., poco tiempo y energías quedan para dedicarles tiempo a esa cantidad de gente excelente que he ido conociendo a lo largo del tiempo. Debo reconocer, con cierta vergüenza, que por cuestiones de practicidad, he preferido permanecer con aquellos amigos circunstanciales que día a día voy conociendo, pero intentando mantener cierto contacto eventual con aquellos que alguna vez fueron parte importante de mi vida.
Guillermo,
Quisiera agradecerte tu mensaje de bienvenida a la comunidad de blogs.
Y referente a tu post, opino que uno debe ser agradecido con todas las personas y mucho mas cuando te acogen en su casa y en un país extraño. Una llamadita para saludar no es algo tan dificil, siempre necesitaremos de una mano amiga en distintas circustancias, hay que preservar a la gente buena y amable que te ayuda en cualquier aspecto de la vida.
Muy interesante lo planteado, Guillermo!
Las relaciones humanas son muy complejas, por lo que es muy dificil saber que dinámica o situación pudo llevar a un conocido a convertirse en un amigo, y a un amigo en un “quasi” desconocido.
Vos tenés mucha razón, creo que nos hace falta una gran dosis de humildad y sinceridad a todos para llevar adelante relaciones humanas genuinas y completas.
Adhiero también al comment de fran y romi. Hola muchachos, espero verlos pronto!
Saludos
Hola Guillermo.
Te cuento que cuando escribi ese post, no logre expresarme al 100%. De lo que me quejaba en el mismo no es del hecho de que no se forme una amistad con la persona que uno conoce-ayuda-o lo que sea. Las relaciones humanas son complejas y seria necio esperar que otro sea mi amigo porque le di una mano. Mis Paquitos fueron mas bien gente que se hizo “amigable” porque necesitaba informacion o alguien que lo ayudara, y uso al otro en forma premeditada desde el comienzo. Despues hubieron muchos (y me toco estar de ese lado tambien), que con el tiempo desaparecieron por cuestiones de afinidad, o por cosas de la vida, contra esos no me quejo, asi son las cosas.
Espero haber aclarado este punto.
Saludos.
Hola Ale,
Yo creo que te expresaste muy bien. En realidad yo tomé tu nota como trampolín hacia lo que yo tenía ganas de decir… Te habrás dado cuenta, luego de algún tiempo en los blogs, que los lectores suelen (solemos, por que también soy lector) entender lo que leemos para el lado que nos place, muchas veces “contaminados” por nuestra propia experiencia y/o contexto.
Saludos y nuevamente felicitaciones por tu nueva casa.
Guillermo,
Como siempre un deleite de nota y un buen motivo de reflexion.
Alguna vez lei que el proceso de inmigracion saca lo mejor y lo peor de las personas. Desafortunadamente, siempre existiran los oportunistas que, de un lado o de otro (recien llegados o veteranos inmigrantes) trataran de sacar provecho con el minimo esfuerzo. Aqui nos ha tocado de todo: desde gente que te recibe en su casa, el que te invita a explorar tu region con un buen asado a la parrilla como pretexto, los que te tratan como “amigo de segunda” o “peoresnada” que ni te abren la puerta de su casa o familia y solo te buscan cuando no tienen nada mejor que hacer , el que quiere explotar tu ignnorancia como recien llegado y finalmente el que simplemente ni siquiera se digna a explicar el porque no te responde a pesar de que tu le abriste la puerta de tu casa y de tu familia.
A fin de cuentas, la amistad y las relaciones humanas son conceptos tan complejos que es dificil tratar de sacar el hilo negro de los mismos con un simple comentario.
Sirva el refran popular “las amistades son como los vinos, con el tiempo mejoran o se avinagran”
Triste forma de naturaleza humana
Interesantìsimo tema… particularmente puedo sonar agria porque me parece que mi pensar pudiera sonar diferente a la mayoria de los anteriores.
Creo que a veces tratamos de establecer lazos en agradecimiento de circunstancias en las que nos ayudaron pero la afinidad no es mayor y nos alejamos.
A veces me parece màs genuino que mantener una relaciòn tibia por agradecimiento pero sin mayor entrega…
Debo aclarar… Lo que sí conservo en mi decálogo de vida autoimpuesto es que la vida es cíclica y que lo positivo debe “reciclarse”, dar por lo menos lo mismo de lo que nos han dado…
En el caso concreto del proceso migratorio, me parece muy injusto y mezquino quienes se desentienden de los demás una vez que resuelven su vida y se estabilizan.
Muy lúcidos tus comentarios Mónica!
Estoy de acuerdo contigo, si bien no es necesario o mejor dicho obligatorio entablar una amistad entrañable con quienes nos dan una mano supuestamente desinteresada, tampoco es bueno ni ético desde mi punto de vista, no dar muestras de verdadero agradecimiento a estas nobles personas y demostrar algo de afecto por la mano brindada en un momento de necesidad. Creo yo es lo mínimo que se merecen.
101% de acuerdo Juani!
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