Visto y considerando que el “ejercicio teórico” de la semana pasada parece haber gustado y generó un buen nivel de participación, les propongo uno nuevo. Esta vuelta, referido al multiculturalismo, la integración a una nueva sociedad y como esto impacta (o no) en los estándares y valores que cada uno trae consigo.
Ser uno y su historia
En el caso de muchos de los que participamos de este blog, tanto como autores así como lectores, hemos llegado (o llegarán) a Canadá ya grandecitos, mayores de edad, con una historia a cuestas. Pero no traemos solo nuestra historia, traemos también los estándares y los valores con los que hemos sido criados y con los que hemos vivido durantes años en nuestro país de origen. Nuestras creencias de como comportarnos tanto en el ámbito público como privado, de lo que es bueno y es malo.
Esos “estándares” vendrán con nosotros y son con los que comenzaremos a vivir en nuestro nuevo país, en este caso Canadá. Como digo algunas veces, son nuestro “universo conocido” y por lo tanto, los que nos ayudarán a guiarnos hasta tanto conozcamos los nuevos estándares que nos rodean.
Al principio nos guiaremos con el famoso “donde fueres haz lo que vieres”. Luego, iremos adquiriendo esos nuevos “skills” o habilidades y ya serán parte de nuestros nuevos “estándares”.
Cuando la “multiculturalidad” trae sus propios “estándares”
Es obvio que así como nosotros llegamos a Canadá con nuestros “estándares”, cientos de miles de personas al mismo tiempo, desde cientos de rincones diferentes del mundo, harán lo mismo.
Con turbante o sin turbante, con olor o sin olor, mas agradables o menos agradables, cada uno de ellos va a interactuar con nosotros en el día a día, en una danza alucinante de imágenes y sonidos que, seamos sinceros, muchos de nosotros jamás pensábamos que íbamos a ver y sentir alguna vez.
Ellos también tratarán de aprender los nuevos usos y costumbres que los rodean. Algunos con más éxito que otros o, por que no, con mayor intención que otros. Algunos tratarán de cambiar ellos y otros de hacer cambiar a su entorno. Pero, en todos los casos, todos esos estándares en algún momento se encontrarán y colisionarán.
El famoso “Choque cultural”
Definamos, sólo para el propósito de nuestro ejercicio, que “choque cultural” es el momento en que mis “estándares” se encuentran con los “estándares” del vecino y se produce, desde nuestro punto de vista, una incompatibilidad. Y es aquí donde quiero comenzar a plantear el ejercicio… qué hago cuando ese “choque cultural” implica plantear si debo dejar de lado mis “estándares” y mis valores solo por no crear una situación incómoda, en nombre de la multiculturalidad y la convivencia? Los “estándares” y valores son negociables? Existe un protocolo en el que podamos plantear “aquí mis estándares/valores” no valen y aquí no valen los del otro?
Personalmente, es una situación que a mi me cuesta horrores manejar. Suele generarme internamente algunos conflictos sólo por considerar que algunos de mis estándares de lo que considero “educación y buenas costumbres” no son negociables.
No todo es negociable
Puedo “negociar” con mi persona en casos del estilo “Si a Abdul le gusta eructar después de comer, entonces me veré con Abdul fuera del horario de comidas” o del tipo “Si a John no le gusta saludar a la mañana, entonces lo respetaré”. Pero definitivamente me produce un terrible conflicto interno tener que aceptar cosas que considero deben ser básicas en cualquier lugar del mundo y es ahí donde me cuesta elegir que hacer.
No creo que todos mis valores y “estándares” de educación y buenas costumbres sean negociables en nombre de la “multiculturalidad” y la convivencia. No estoy dispuesto a ceder en cosas que considero debieran ser mínimos gestos de buena educación aquí, en Oriente o en Africa… Pero en definitiva como puede uno saber eso?
Debemos llegar mentalmente preparados para este tipo de cosas. No hay manera de “entrenarse”, es complicado. Pero creo que desde el vamos debemos asumir que viviremos muchísimas situaciones nuevas relacionadas con este tema, por lo que una buena preparación a nivel mental sería interesante. Yo no la hice, no tomé esto cuenta y creo que ahora pago las consecuencias.
Para terminar, qué piensan ustedes sobre esta reflexión? Son los valores y estándares de educación negociables? Hasta donde ceder o hacer ceder? Como manejás situaciones de este estilo?




Agrega tu comentario a la discusion aqui!
Hola Guillermo. Quería saber, ¿Qué considerás “no negociable”?
No entiendo por que debiera ser relevante eso. hasta donde estarías vos dispuesta a ceder es la pregunta, no importa que consideres negociable específicamente.
Mi pregunta se debe a que lo que comentás lo veo de forma muy abstracta: no he vivido situaciones como la de vivir en una idiosincracia muy distinta a la mía de origen, ni en un mundo tan multicultural como el de Canadá. Cuando leí el post, pensé ¿Qué puede ser tan complejo como para no entenderlo, adaptarse, implementar estrategias de relación (como el ejemplo de encontrarse con Abdul fuera del horario de almuerzo)? Voy con la idea de que voy a tener que hacer cosas para integrarme, y que el proceso me llevará más o menos tiempo y que algunas cosas me costarán más que otras, pero: ¿Voy a encontrar situaciones tan límites que me pondrán en una posición de “en esto no negocio”? Por eso quería saber a qué te referías, si podías dar algún ejemplo.
A veces pienso que emigrar es (haciendo una comparación poco exigente) como entrar en la casa de un extraño o un vecino poco conocido, debes ir dispuesto a no romper ninguna regla y si te vez atacado, te vas.
Pero sospecho que emigrar es más complicado, el diálogo multirracial y multicultural va a existir y creo que en ese diálogo los límites los pone cada persona. Podés saludar o no, eructar o no, oler feo o no, pero si quieres que tu emigración sea exitosa, una de las variables que juegan es tu capacidad de adaptarse al medio circundante, es decir que no vas a poder desrrollar la vida que llebavas en tu ciudad de origen.
Parte de la emigración es abandonar valores y estándares como vos decís, pero recibirás nuevos y ahí es dónde juega tu capacidad de adaptación, que no es aprendida, es innata. Algunos lo hacen mejor y otros no tanto. Aunque no es la única variable que juega en la emigración, digo que es la variable que juega en todos los términos de la ecuación. Recibes nueva educación, nuevos impestos, sistema de salud, seguridad, reglas, leyes, personas, idomas, etc, la lista es larga y en cada elemento juega tu capacidad de asimilar los cambios, que está profundamente ligada al diálogo que tengas con el resto de la sociedad. Obviamente el manejo el buen manejo del idioma ayudará, pero en definitiva no se puede negar que el emigrante debe estar abierto al cambio.
Creo que ambos salen enriquecidos, pues cada uno toma del otro lo que mejor le hace para establecer una buena relación y crecer como personas dentro de una sociedad llena de inmigrantes.
Cada uno sabe hasta dónde cede y que es lo que recibe a cambio.
Son cuestiones personales, dónde juega mucho la cultura que traiga el emigrante a cuestas potenciado con sus virtudes y defectos. Por algo queremos dejar nuestro lugar de origen y tomar uno nuevo.
Saludos.
Estoy de acuerdo con Virginia.
No tengo un ejemplo para dar en este momento, pero mas que nada pro que me parece algo muy subjetivo. Mi ejemplo podría servir de “lead” en la discusión y todo giraría en torno a eso, en vez de que la discusión, como es mi objetivo, se base en la pregunta que planteo y que es independiente de lo que vos, leo o yo individualmente podemos tomar como ejemplo válido o no.
Saludos y gracias por sus opiniones.
Hola a todos, yo pienso que tus valores sociales, morales y espirituales no son negociables, por el hecho de que forman parte de ti, tu eres tal o cual persona según tus valores, y muy aparte de tus valores tienes costumbres, las cuales pienso que van asociadas al país de donde procedes.
Ahora las costumbres pueden ser buenas y malas, depende donde estés y que las situaciones en que te encuentres, te lo permiten y llega el momento que lo haces parte de ti. Es cierto que cada quien tiene sus valores que deben ser respetados no importa del sitio que vengas y de donde seas, pero el hecho de que respetes las costumbres del otro ni significa que tengas que aceptar lo que consideres que está mal, que es mala educación.
Tus valores y buenas costumbres serán incambiables, si tu las internalizas, si en verdad forman parte de ti. Nadie es perfecto todos tenemos actitudes buenas y malas…. si cada uno de nosotros nos examinamos, y observamos a aquel que no hace lo mismo que yo y que no piensa como yo, vemos que cosas positivas puedo aprender de él…entonces viéndolo así podemos cambiar para mejorar quien soy como persona y ciudadano, quizá pueda enriquecer mis valores y mejore algunas malas costumbres…
yo creo que tu vida personal, tus creencias religiosas, tu ideologia no son negociables, siempre y cuando esas creencias y estandares no sean ilegales en tu nuevo pais, todo lo demas es negociable, y a mi punto de vista es parte de mi obligacion para integrarme.
este es un buen punto de discusion, hay ciertas costumbres y creencias, que de plano chocan con las leyes del nuevo pais: matrimonios arreglados, matrimonios con menores de edad, circunsicion femenina, matar por honor, etc., se que suena tal vez exagerado, pero sucede en USA, me imagino que en Canada tambien, y creo que aunque digamos que es por religion o costumbres, hay “estandares” que debemos estar dispuestos a modificar.
Estoy de acuerdo con Mauricio, si lo que traigo como valor y costumbre de mi país es ilegal aquí si se debe negociar. Si se refiere a costumbres que uno considera como “diplomáticas” como saludar, decir gracias, perdón o por favor eso yo no lo negocio, pero sinceramente aquí, en Québec en 3 años he escuchado esta tres palabras mas que en los 40 años en Buenos Aires.
Con el asunto del saludo hay como cierto desconcierto al principio y depende mucho también del área donde uno se maneje, pero yo si entran a mi escritorio y la persona no saluda la saludo yo fuerte y me tiene que saludar pero porque sé que es una costumbre de aquí el saludar también y si no lo hace es porque es un maleducado ojo, lo es también para los quebecos).
Guillermo, llevo varios meses siguiendo tu blog, y me encanta!.
El sabado pasado llegue a Mississauga, Ontario, a emprender este camino.
Humildemente (porque soy abogado) y no se mucho de blogs, o crear websites, he creado mi blog, para contar mi historia desde MY VIEW.
Me encantaria que lo visitaras.
P.S: Por cierto, ya tengo mi BB.
xxooxx
Hola gente, este es mi primer post, aunque hace unos meses que leo el site. Creo que lo que más me choca no es si Abdul eructa o no, sino mas bien que yo no tolero que Abdul eructe, entonces busco la forma de esquivar ésa situación. Pero seguramente no será la única situación que deba sortear, encontraré otras y todo hara que mi ritmo normal de vida se vea afectado, porque cada acción que tome donde haya gente involucrada deberé pensar “éste es el que hace tal o cual cosa?”. Mi opinión es que mientras las costumbres del señor o señora X no afecte el normal funcionamiento de la vida de mi familia, o la mía, entonces no quedará otra que aceptarlo. Cuando le comento a la gente que me quiero ir a vivir a Canadá lo primero que me dicen es “te vas a amoldar a las costumbres?”, si digo sí, entonces tomo el desafío de aceptar a la gente tal cuál es en lo concerniente a sus formas.
Estoy de acuerdo con Mauricio, pero más aún con Reina. Los valores no son negociables, los valores son la guía ética y moral que nos han inculcado desde pequeños, son nuestra esencia, eso, desde mi punto de vista no puede ser negociable bajo ninguna circunstancia. Yo no podría negociar mi postura ante la pena de muerte por ejemplo. Puedo debatir, puedo escuchar e incluso entender argumentos, pero eso no cambia mi convicción. Por otra parte las costumbres son definitivamente adaptables y eso depende mucho de nosotros, de como percibimos el entorno y las personas que nos rodean y por supuesto de las costumbres que hay en el lugar al que llegamos, no olviden que la costumbre hace ley, ahí nosotros determinamos si es importante o no, si modificamos nuestras costumbres o no, si hacerlo nos trae una sanción o somos mal vistos, creo que ahí es donde uno puede ser más flexible.
Soy de la idea de a donde fueres has lo que vieres o como alguna vez dijera mi profesor de matemàticas; “Como veo doy”. No vine a este paìs a cuestionarme o tratar de cambiar o imponer usos y costumbres que a los locales o gente de otras latitudes les resultan fuera de contexto y SÌ a aprender lo que hay en el entorno. Si la gente se toma unos segundos para dirigirme un saludo correspondida es y si no, pues también.
Absolutamente de acuerdo con Ale y Mauricio.
Estoy totalmente de acuerdo con Alejandra y Mauricio.
Llevo 15 días en Canadá, específicamente en Sherbrooke, y existen muchas cosas que me preocupan sobre el asunto de los valores, especialmente por que tengo dos niños, uno de 7 y otro de 5 años. Por ejemplo, mi niño de 7 años ya ha notado que aquí michas personas usan piercing, incluso niños de edades similares a la de él. Es común verlos con un arete, un piercing e incluso tatuajes. Sabemos también que existe un sistema estatal de protección a la niñez en este país que impide imponer sanciones fuertes o cosas parecidas a los niños, limitando de alguan manera la autoridad de los padres. Me pregunto entonces, ¿Qué posición tomar cuando los niños decidan hacerse un tatuaje o ponerse un piercing y uno como padre no esté de acuerdo? ¿Hasta dónde las normas protegen a los niños y se prestan para que tomen este tipo de decisiones?. Obviamente no tengo aún las respuestas a estas preguntas, pero si creo que existen unos valores báasicos que uno debe de conservar, así como existen otros que se pueden negociar en la nueva cultura en la cual estamos.
Este asunto de los hijos es complicado. Coincido con Edison… no recuerdo si no hemos hablado de esto antes aquí o en lo de Los Marge…
Gracias guillermo por rescatar mis comments, ja!
Lo que dice Edison es un dilema importante, si bien los piercing o los tatuajes no deberían ser dañinos, están muy fuera de la cultura del católico de familia semi-conservador, como somos muchos de nosotros (o tal vez judios también).
Yo buscaría convencer a mis hijos con argumentos del tipo “los piercing o tatuajes pueden conllevar infecciones cutaneas y son antigiénicos”, pero si quieren y se encaprichan, poco se puede hacer al respecto, ya sea en Argentina o en Canada.
Hola Juani, lo único que te pido para ver si podemos resolver tu tema en el corto plazo es que cuando comentes de la máquina del trabajo lo hagas siempre usando los mismos datos en nombre, email y URL
Saludos.
A este respecto coincido con muchos de ustedes, hay costumbres que pueden ser negociadas para uno adaptarse a una nueva cultura. Pero respecto al amigo Abdul, entiendo que como emigrante de un país occidental a otro, no tengo porque adaptarme a las costumbres de otro inmigrante, especialmente de culturas de un hemisferio diferente. Para mi está el “meet me half way”, yo estoy de acuerdo en no organizar una fiesta en medio de la calle, pero por favor Abdul no me eructes en la cara.
Lo sentimos. Los comentarios en esta entrada ya fueron cerrados!