En una fecha como esta, un Primero de Mayo de hace tres años, estaba ayudando a los Bustamante con su mudanza. Ellos me dejaban el depto. de 45 Rue Bedard y se iban a su nuevo alquiler, algo más grande, en Hautes Plaines, también en Hull. Era un subalquiler: ellos todavía tenían unos meses de contrato que yo asumía y que, si deseaba, renovaba en unos meses más. El depto. de la calle Bedard era parte de un complejo de 2 edificios de Planta Baja y dos (o tres?) pisos, con cocheras cubiertas y descubiertas, ocupado mayoritariamente por inmigrantes y quebecos de bajo poder adquisitivo. El lugar perfecto para el que recién llega: no sos un extraño, están acostumbrados a alquilarle a new comers, nadie te va a mirar raro si hablás en algo que no sea francés, estamos todos en la misma. O por lo menos a mi, como primera vivienda me cerraba. El alquiler no era caro, tenía la ventaja de la cochera cubierta, que en invierno era un golazo, y me había caído de arriba en el momento indicado!
Era un muy lindo depto, (lo quieren ver por dentro?) que al estar en una punta tenía la ventaja de ofrecer una ventana adicional que le daba más iluminación. Fue allí donde comencé a despacharme sobre las “bondades” de la construcción canadiense en madera. Las paredes se rompen de nada, por lo tanto muchas veces escuchas las conversaciones de los pasillos, o las discusiones de tus vecinos (de abajo, de arriba y de los costados) o si no son conversaciones, entonces escucharás la música, los quejidos (de todo tipo… sí, de esos también) y lo que sea. Cuando caminás por el depto (y en el caso que tengas chicos, cuando corran), o cuando se te caiga algo, o apoyes algo en el suelo o cualquier cosa que pase y que repercuta en el piso del departamento, la vibración será directamente escuchada por tu vecino quien, si es poco tolerante, se encargará de golpear con un palo de escoba o similar sobre su cielorraso, para hacerte entender que tus movimientos y ruidos debieran disminuir. Creo que Juan Carlos Margenats sufrió una vecina así por mucho tiempo… Y claro, todo eso mismo, pero por el de arriba, te repercute a vos.
Las recorridas por los pasillos de Bedard daban la sensación inconfundible de la multiculturalidad canadiense: en este depto. cocinan coreano, en este debe ser hindú por el olor a curry, aquí… mucho frito… es canadiense! Es el shock de inmersión necesario para el recién llegado que sabía que este país lo esperaba con los brazos abiertos a él y a cientos de miles de inmigrantes más de cualquier lugar del mundo… y a sus comidas, y a su olor a transpiración, etc. Querés multicultural? Aquí tenés!
En los edificios de enfrente había un deppaneur, un pequeño almacén, manejado por unos africanos. Le habíamos puesto con Patricia “La despensita Los Negros” Sabíamos comprar cigarrillos, cerveza, el diario y hasta pedirles cambio para la lavadora y la secadora. Buena gente.
Fue también en Bedard donde aprendí que cocinar con horno eléctrico no es lo mismo que le horno a gas. Por alguna razón, la comida queda diferente… Tiene otro gusto el horno a gas que el eléctrico, no tengo idea por qué! Y aprendí allí a calcular bien el tiempo y a tener siempre cambio encima… Los departamentos de Bedard no tenían lavadora y secadora, sino que había una “buanderie” (o como se escriba) Esto es, un lavadero comunitario con lavadoras y secadoras que funcionan a monedas de 25 centavos y con timer. Si no tenés cambio, no lavás. Si no llegaste a tiempo y hay mucha gente esperando para lavar/secar, te sacaron las cosas y si perdiste algo… jodete! (para ser honesto, nunca nos sacaron nada!)
De “la experiencia Bedard” recuerdo con mucho cariño a Mme. Claire, la “superintendent” En Buenos Aires le diríamos la “Encargada” o la “Portera” Una señora encantadora, con muchísima paciencia que te hablaba en inglés o francés sin problemas y que siempre tenía tiempo para atenderte. Excelente persona con la que tuve el gusto de tratar durante los 9 meses que vivimos allí.
Vivir en Bedard fue toda una experiencia. Nos colocó con los dos pies en la tierra y nos mostró nuestro nuevo “universo conocido” de manera brutal y sin anestesia… lo cual muchas veces viene bien!
Cual fue tu primer vivienda en Canadá? Dónde era? Te gustaba ese lugar? Que recuerdos tenés de allí?



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Te olvidaste decir que tenías una de las entradas al parque de la Gatineau y allí cerca un Metro (supermercado) que no era de los baratos, pero me hacia acordar a algunos productos que tenía el Jumbo. Yo viví durante 5 meses unas doce cuadras de allí (Boulevard Mont Bleu)
Es verdad, nobleza obliga… Estábamos a pasitos del Parque Gatineau. De hecho, ese verano Santiago aprendió a andar en bicicleta allí. Y en invierno recuerdo que salíamos a pasear al perro y lo llevábamos a caminar por el Parque.
El Metro es caro, verdad… Pero tenerlo ahí al toque te sacaba del apuro más de una vez.
Mi primer apartamento en Toronto, fue un bachlor (monoambiente) en la calle Markham st. a metros de Harbord st. Esta calle es la primera paralela a Bathrust para el oeste y yo estaba entre Bloor y College. Bien cerquita del Honest Ed’s
Era una casa vieja que la habian remodelado y habian hecho 16 bachlors para alquilar. Lo alquile a fines de febrero y la dueña me dijo que era un departamento calentito… lo que no me dijo es que en el verano era tambien “calentito”. Tardaba dos dias con todas las puertas abiertas para bajar la temperatura. Y si afuera hacia 30 grados, adentro por lo menos 40.
Era comodo, y para lo que yo tenia cuando llegue, mas que suficiente. Estuve ahi desde el 1 de marzo hasta el 30 de septiembre cuando me mude a un dos ambientes compartido.
Una nota de color, fue que me olvide enchufada la pava de agua y no tenia apagado automatico. Cuando volvi a la noche, mi puerta no tenia cerradura y en el hueco habia una nota de los bomberos. Entre y habia un olor a quemado que mataba… la pava se habia prendido fuego y habia quemado la alacena de arriba de la cocina. Dicen que paso alrededor de las 3pm y yo volvi a las 10pm (con la puerta sin cerradura!) no me faltaba ni un papel.
Yo ha sabido de gente que incendio un depto con el aceite de las papas fritas!
Mi primer departamento en Montreal, cuando llegue hace 3 años fue en unos bloques de 60 depts cada uno. Muchos de los inquilinos venian de diferentes partes del mundo. Y tenes razon, alli tambien vivian los quebecos mas ignorantes y pobres. Estuve en un 3er piso, tengo 2 hijos, la nena tenia 7 años y era muy inquieta. Para nuestra mala suerte nos toco de vecino en el segundo piso a un quebeco HDP. Por lo menos 2 veces por semana subia a tocarnos la puerta para reclamarnos el !escandalo que haciamos!, era increible. Imaginense a un recien llegado que no hable mucho frances, tratando de entender a un quebeco que reclamaba en un quebeco inentendible. Despues de 4 meses, el conserje nos mando una carta para que cesaramos de hacer los ruidos escandalosos! que segun el vecino haciamos todos los dias. Que no lo dejabamos dormir ( lo que pasa era que su trabajo de repartidor de periodicos empezaba a las 3:00am y el se queria acostar a las 7:00 de la noche).
Como al sexto mes, una noche llamo a la policia!, para buena suerte nuestra. Porque los policias llegaron alrededor de las 11:00de la noche y nos encontraron despiertos y estudiando nuestras clases de frances. El policia nos dijo que el vecino habia llamado para quejarse del excesivo escandalo que haciamos, pero que estaban desde hacia 15 minutos afuera del edificio y que no habian escuchado nada. Nos dio el Nro de la llamada y su nombre, muy amablemente nos explico que el ruido se debia a que el piso era de madera y como los edificios eran viejos!. Con los datos que nos dio, y poniendo de testigo al policia, nos quejamos con el propietario, etc , etc…
Finalmente, cumplido el año obligatorio del contrato de alquiler, salimos corriendo. Ahora alquilamos un departamento en primer piso.
A ver, ya que estamos contemos la historia de las Pizas en Bedard!!!
Esto resulta que fue así: se venía el viernes y venían también las ganas de todos de juntarnos a hacer algo; todavía hacía calor – hablamos de finales de Septiembre del 2005 – y por eso arreglamos de comer con los Fernández, el Guille y nosotros en Bedard.
El tema era que todos hacia poco que habíamos llegado o no andábamos con mucho dinero – en esa época, un dólar era 3 veces más el valor del peso Argentino y había sido así de proporcional el costo de ganarlo ïŠ. Había varias bocas que alimentar -2 chicos y 6 grandes- por lo que la solución lógica parecía ser pedirse unas pizas, y así fue que se escucho: “mira acá a unas cuadras hay una pizzería de unos inmigrantes que no debe ser cara…â€
Rumbo a la pizzería partimos, llegamos y empezamos a ver el menú de opciones. “Que hacemos che? Tres pizas grandes les Parece? Y si, dale, pidamos 3 grandesâ€. Palabra mas, palabra menos, esa fue la sencilla conversación en la que decidimos que el “comboâ€, y remarquemos “combo†de 3, era la mejor opción… Acto seguido había que pagar, “Cuanto es todo señor?†– se escucho en un Francés que resultaba obvio no ser de la región- y fue ahí cuando vino la frase que nos dejo a todos mirándonos con una cara de sorpresa tal que se hizo un silencio total en el bar: “Son 80 dólaresâ€.
Como les dije antes, la frase sonó como un baldazo de agua fría. Por un minuto casi que no supimos bien que hacer, una reacción fue la de pagar y otra la de mirar el menú de nuevo para ver donde estaba el error…pero en realidad, el combo salía como 23 dólares que por tres mas taxes eran los 80 que nos estaban reclamando. Y bueno, pagamos y salimos rumbo al departamento del Guille –la gaseosas las llevamos nosotros y las pizzas las entregaban en media hora- hablando de cómo podía ser que fuera tan caro.
Hasta ahí las lecciones aprendidas eran: mire bien el combo sino no, a no quejarse y no se olvide de que al precio que dice el menú hay que sumarle los taxes. Bueno, pero faltaba la lección más importante de todas: que tan grandes son las pizas grandes? Y la respuesta no se hizo esperar mucho, son demasiado grandes. Lección final y cierre: con 2 grandes nos hubiera alcanzado y el comparar las grandes de Argentina (o las del país de origen de uno) con las de Canadá no siempre sirve ïŠ!
Qué bueno lo de las pizzas, qué loco!
Gabriel Gracias por el recuerdo! Bedard fue sede de los eventos más divertidos y las mejores reuniones que pudimos haber tenido durante 2005/2006…
Y como verán… cunado uno es recién llegado aprende cosas hasta comprando pizzas!
puedo considerarlo mi primer departamento, aunque solo vivi una temporada, 3 meses, pero estuve sumamente a gusto, por eso quiero regresar a Canada. Era una vieja casona, que rentaba un griego, en la que acondicionaron 8 deptos, a mi me toco en el atico, asi que no tuve problemas de ruidos de los vecinos, aunque yo si le daba lata a un viejito que vivi abajo mio, creo que nunca me porte demasiado mal porque nunca me reclamo nadie, pero cada vez que me lo topaba me echaba unos ojos.
Estaba ubicado en Kitsilano Beach, Vancouver. es una buena zona donde viven muchos solteros, relativamente cerca de UBC, a 4 cuadras de una bahia, se podia llegar caminado a Downtown. Excelente ubicacion, creo que me fue demasiado bien, por eso quiero regresar.
Uno siempre extraña los buenos, viejos tiempos y quiere volver… A mi me pasa todo el tiempo con mi adolescencia!
juas 80 Dol, por 3 pizzas, es como para pensarlo, no?
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