El lector asiduo no se debe acordar mucho del equipo de soccer que me tocó esta temporada, que de tan malo le puse “Los troncos verdes” de sobrenombre y en honor al color de la camiseta.
Esta semana comenzaron los Play Off. Son una serie de tres partidos que se juegan por puntos y que determinan luego el mejor equipo.Los partidos son de FutSal, con cinco jugadores y, si tenés el equipo completo, unos 4 recambios. En FutSal se corre mucho, es muy dinámico, hay que marcar y poner todo el tiempo, pero también hay que correr abrir al cancha, que se yo… Es complejo y requiere mucho esfuerzo físico.
El Martes este que pasó, para el primer partido, solamente tuve 6 jugadores. Esto es, un único recambio. Y para colmo de males, a los diez minutos del pimer tiempo uno de los pibes se me dobla un tobillo y lo tengo que sacar de la cancha. O sea… Se entiende que estábamos hasta las manos, no? Y encima frente a un equipo completo, con todos los recambios y, por lo menos un habilidoso por “turno de recambio”? A los cinco minutos íbamos 3-0 abajo.
Pero… se nota que algo les tocó le orgullo. Algo pasó en algún momento. Y los cinco que quedaban adentro la empezaron a remontar y se pusieron 3-3. Y por cada gol que les hacían, ellos empataban. Y el que estaba en una pata quiso entrar y jugó lo que pudo, como pudo (lo íbamos rotando con Santiago cada cinco minutos, cuando se notaba que ya no podía seguir corriendo). Y el que mandé a correr todas las peltotas las corrió por todos lados. Y el arquero sacó todo lo que pudo.
Perdimos. Al final perdimos 7 a 6 y casi nos llevamos un punto a casa. Pero les digo, eh? Les digo que si tengo que perder los partidos que quedan así, con esa demotración de huevos… no tengo problema. Los pierdo en paz.
El martes, “Los troncos Verdes” me demostraron que maduraron. Ya son el equipo Verde nada más.







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