Juro que estaba escribiendo la tercera parte del tema de ingresos y descuentos pero tuve que parar y cambiarlo por esto… No se si recuerdan a nuestra pequeña amiga Shalom, aquella que nos hizo el entre para cobrarnos por pasear al perro, una de las hijas de esta señora tan culta y bien educada de la Unidad 4 de los townhouses. Me acaba de llamar Patricia al trabajo, entre azorada y sorprendida por la última anécdota de esta niña que paso a contarles…
Resulta que suena la puerta y era ella, nuestra amiga Shalom (no le vamos a poner “la rusita” de sobrenombre para no herir susceptibilidades en la platea) Al abrir Patricia la puerta y preguntarle en que podía ayudarla ella dice, con candor, mientras sus pecas resplandecían iluminadas con su sonrisa y quizás algo de pena salía de su voz… (música de violines tristes de fondo por favor… ahí va) “Lo que pasa es que en casa estamos pasando por problemas económicos. No es que no tenemos para comer! Pero mi mamá no tiene plata y yo quisiera saber si Uds. nos pueden ayudar con algo” Patricia, aún sin poder salir de su asombro, le dijo amablemente que no, que no podíamos y no sé que más y se la sacó de encima con mucha cancha.
Yo estoy azorado… mejor dicho “con el culo mojado” (anonadado) por la historia. No sé que hacer con esto… Ir a encarar a la madre y preguntarle si es cierto (si es así, llamo a social services y vas a ver como no rompen más los huevos. Y si no es así, bueno… va a tener que charlar con la nena me parece) o llamar directamente a Social Services (o la policía o lo que sea, por que seguramente debe haber alguna By-Law que prohibe mandar a mendigar a los chicos) o cruzarme a la rusita y pegarle un patada en el orto. O dejarla pasar.
Quizás haya que hacer lo que me dijo Pato: “Cuando me la cruce, le doy uno de los papeles donde los de Pennysaver ofrecen la ruta que Santiago no va a hacer más”
Que lo parió la rusita! Un plato la nena, che! (creo que se ganó su categoría ya!)
© Los Ziegler…
{ 0 comments… add one now }