Había una vez un chinito que vivía lejos, muy lejos de su familia oriental y de su fuerte trasfondo cultural chino. Un día, el chinito tuvo que salir con sus compañeros de oficina para ir a un almuerzo de trabajo. Pero resulta que el chinito y su fuerte bagaje cultural oriental no compartieron la jornada con sus compañeros de trabajo de todos los días sino con otros que casi no conocía. Y entonces, alguien fué y le preguntó:
- Que sucede chinito que esperas la llegada del sol naciente aquí, alejado de tus pares con los que todos los días compartes tu jornada de trabajo, ehhhhh????
- Sucede que no me siento incluído por mis pares!, contestaba él con su el ceño fruncido a modo de pucherito oriental.
- Y por que es eso, mi estimado chinito? Es que acaso tus compañeros de jornada son malos y no te quieren?, repetía su interlocutor tratando de imitar el pucherito oriental.
- No. Es que cuento con un fuerte trasfondo cultural chino que me impide encontrar temas en común con mis pares, de modo que con ello trascienda las fronteras de lo meramente profesional y pueda apelar a lo social.
- Ah.
Y su interlocutor levantó una porción de pizza de peperoni, se dio media vuelta y se retiró pensando como podía ser que un chino no se encuentre a gusto en un grupo donde, si algo sobra, son chinos.
(cierra la cortina lentamente con la música de la serie Kung-Fu de fondo… y vamos al corte!)
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