Con Maciel solemos tener nuestras largas conversaciones telefónicas. Desde hace rato. Gabriel llegó a Gatineau unos meses después que nosotros así que hemos compartido mucho de nuestro proceso.
Recuerdo largas conversaciones telefónicas discutiendo nuestras entrevistas laborales, tejiendo conjeturas acerca de cual iba a salir y cual no, que como tendríamos que haber escrito tal CV, acerca de como nos había dio en las entrevistas, de cuales eran las mejores respuestas a determinadas preguntas. Conversaciones de largos minutos, siempre muy provechosas y que nos han servido para afianzar nuestra amistad con el tiempo. Hoy, aún a la distancia (él y Feli siguen en Gatineau - y creo que seguirán por mucho tiempo más - y nosotros ya estamos a 550 km de distancia desde hace poco más de un año) , las conversaciones siguen. A veces algo más distanciadas, algunas pocas veces reemplazadas por e-mails, pero las conversaciones siempre están. Siempre nos interesamos por como marchan las cosas en cada hogar, como nos va en le trabajo, intercambiamos opiniones sobre diferentes cosas que nos pasan, nos aconsejamos y nos apoyamos mutuamente, como dos muy buenos amigos. Bien lo dijo Pato alguna vez, en gente como Fernández y Gabriel he encontrado los amigos que perdí en Buenos Aires.
El asunto es que esta semana también charlábamos y nos “pasábamos parte” sobre como iban nuestras cosas. Y nos dábamos cuenta los dos, al mismo tiempo, que a medida que nuestras vidas se van asentando en la rutina, ya casi como que “no pasa nada” Como que no hay acontecimientos externos a nuestra vida, exceptuando los estrictamente ligados a nuestra familia, que nos presente un tema de preocupación o conversación. Es como que a veces sentimos que, estemos donde estemos, ya casi no está pasando mucho.
Y eso es malo? Ni es bueno ni es malo. Es como tiene que ser. La parte “agitada” de nuestra migración ya pasó. Ya pasaron los trámites, el adaptarnos a nuestro nuevo ambiente, la búsqueda frenética de trabajo, los trabajos chotos que no nos gustaron y decidimos dejar, las malas experiencias. Ya está esa parte. Ahora estamos en otra etapa. Los dos tenemos laburo estable en lugares que nos gustan y haciendo cosas que nos gustan desde hace un tiempo largo. Estamos trabajando en seguir creando nuestra historia. Y a veces esa parte se puede hacer monótona y aburrida.
Ya era tiempo.
—
—
{ 2 comments… read them below or add one }
Primero te cito: “Los dos tenemos laburo estable en lugares que nos gustan y haciendo cosas que nos gustan desde hace un tiempo largo. Estamos trabajando en seguir creando nuestra historia. Y a veces esa parte se puede hacer monótona y aburrida.
Ya era tiempo.”
Ahora me pongo de pie y te aplaudo. Chapeau, Guishermo, esto fue de lo mejor que te he leido. Describe mi presente de una manera perfecta. Ya era tiempo de que no pase nada!
Está bueno que sea así de vez en cuando no?
Gracias Gabriel.
Leave a Comment