Cuando “Rulo” se fué de Argentina tenía un año y medio, casi dos. En las previas al viaje el gran temor era si “rulo” iba a reconoer a los abuelos, que cara iba a poner, que se yo… Pero “Rulo” sacó un as de la manga y, cual Diego Armando, me contaban desde Buenos Aires que apenas vió a los abuelos corrió a abrazarlos. Me imagino el momento. Que grande “Rulo”! (que ahora no tiene más rulos)
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