
Hoy fuimos a ver el desfile en Ottawa por la llegada de Papá Noel. Es un festejo organizado por los bomberos de la ciudad bajo el lema “We Believe” con el fin de juntar fondos para hacerles regalos de Navidad a los chicos de menos recursos. Para los chicos es algo mágico, fascinante. Para mí fué emocionante compartirlo con ellos, casi como que te contagia algo de la magia que se respira mientras estás ahí. Por alguna razón el festejo de Navidad en estas latitudes viene acompañado de una mística díficil de describir (aquí me haría falta la periodista Lameli para ayudarme un poco!) El tema pasa creo por como la gente lo vive en las actitudes, la alegría, la onda… que se yo. Ver a un montón de grandulones vestidos con gorros alegóricos, acompañando a sus chicos, todos contentos, sin líos, ordenados, tranquilos… festejando!
El desfile en sí es una caravana que cruza Ottawa desde el downtown hacia el sur (ver el mapa en el site oficial del parade) compuesto obviamente por los bomberos con su banda de música, camiones de todas las épocas y carros tirados por caballos llevando chicos disfrazados (y no tan chicos), payasos, malabaristas, escuelas de baile con sus chicos demostrando lo que aprenden, entidades comerciales y civiles, ONGs y hasta el mismisimo intendente de Ottawa saludadno desde uan carroza!!! (se imaginan a Ibarra el Intendente de Buenos Aires tratando de cruzar la Av. Santa Fé en una carroza en el desfile de primavera!! jajaja! No sé si pasa de la Av. Pacífico!)
Por supuesto, todo el mundo parado en la vereda cómodamente sin molestarse, sin necesidad de policías (juro que no vi ni uno dando vueltas, sólo los que cortaban las calles para el desfile) que le dijeran a la gente que no se cruce, todos aplaudiendo, saludando, cantando y bailando. Y easas cosas contagian el espíritu, no?







Comments on this entry are closed.